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Nicaragua debe reforzar control de sanidad animal

  • “Vacas locas” es una campanada de alerta para proteger y supervisar el ganado

Nelson Osejo GuzmánEspecial para LA [email protected]

La trascendencia que ha adquirido en la historia reciente de la sanidad animal el mal de las “vacas locas”, se debe a la enorme repercusión social, sanitaria, económica y política alcanzada hasta el punto de haber provocado una grave crisis en toda Europa.

Esta situación plantea en Nicaragua la toma de medidas drásticas que permitan no poner en riesgo el hato nacional y la salud humana, según recomienda el doctor en Medicina Veterinaria, Otilio González, docente investigador de la Universidad Nacional Agraria (UNA).

El doctor González clasifica a esta enfermedad como exótica, que aún no se ha reportado en nuestro continente. Pero admite que para esta enfermedad viral, al igual que otras como la rabia, la fiebre aftosa, el tétanos y la diarrea viral bobina, aún no existen tratamientos efectivos, más que la defensa natural del organismo (inmunología) al crear anticuerpos.

El animal puede ceder a los embates del virus debido al ambiente adverso en el que puede convivir (altas temperaturas, mala calidad del agua, enfermedades y la alimentación, entre otros).

La encefalopatía espongiforme bovina (vacas locas), se diferencia aún más de las arriba mencionadas porque además de tener un carácter transmisible, altamente contagiosa y el agente causal es extraordinariamente resistente a tratamientos convencionales y no desencadena reacción inmune alguna.

De tal manera que si llegara a atacar a nuestro ganado, nos veríamos obligados a aniquilar nuestro hato, como lo están haciendo en el viejo continente, para podernos liberar de este virus con consecuencias muy graves para la economía nacional.

ORIGEN DE LA ENFERMEDAD

El doctor González recuerda como así, Cuba, República Dominicana y Brasil tuvieron que recurrir a este método (matanza total de los cerdos) para erradicar la peste porcina africana.

En cuanto al origen de esta enfermedad, una de las hipótesis más verosímil, es la que responsabiliza al consumo por parte del ganado de alimentos fabricados con harinas de carne y hueso elaboradas con residuos de rumiantes de mataderos contaminados con el agente causal.

Al respecto, el doctor González, ve en esto una ventaja para nuestra ganadería, la que por su carácter de explotación extensiva, la alimentación en su mayoría es a base de pastos y los pocos que alimentan con concentrado lo hacen usando productos nacionales (harinas de carne, huesos y sangre).

Todo esto en contraste con otros países como Estados Unidos, México, Brasil, Argentina y Chile, entre otros, que importan materia prima para elaborar sus piensos (concentrado).  

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