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¿Cuál es la actualización de nuestras empresas?

José Leñero G.*

En varias columnas he explorado, a través de la evolución del paradigma gerencial, una explicación para ese éxito increíble de la gerencia del siglo XX que señala Peter Drucker, de haber aumentado en 50 veces la productividad del trabajador manual.

Al comparar los paradigmas revisados con la realidad de nuestras empresas, vemos que son muchas las que están viviendo con el de períodos anteriores y no faltan los gerentes que creen que los nuevos descritos, no son aplicables en nuestra cultura.

Si se pregunta por la causa de ese desfase, mi respuesta es que sus empresas todavía están viviendo en un ambiente de baja competitividad. Pero ¿cómo será ésta en los próximos años?

Todos los pronósticos de los grandes maestros de la gerencia indican una competencia cada día más intensa, lo que significará que no todas las empresas se adaptarán en igual forma a los nuevos desafíos de los primeros años del siglo XXI.

Mi gran preocupación es que muchos empresarios y gerentes sigan pensando “si nos hemos podido defender de los cambios que han habido hasta ahora ¿por qué no podremos hacerlo con los que vienen?”.

Aunque esa posición está avalada por su experiencia, también vale tener en cuenta de que otras empresas ya han sufrido por su reticencia a plegarse oportunamente a los requerimientos de los tiempos. Así, Motorola, líder en telefonía celular hasta hace sólo cuatro años, cedió su posición a NOKIA, desconocida en este campo hasta hace poco. BARNES & NOBLE antigua líder en librerías, cedió su posición a AMAZON.COM…

A veces siento curiosidad por explicarme ¿por qué hay tantas empresas que se resisten a acoger los cambios, no obstante, la abundancia de literatura que muestra lo que está ocurriendo en distintos lugares del mundo y la forma en que las más exitosas han logrado superar los obstáculos?

En un escrito de Anthony de Melo encontré una explicación que vale la pena meditar. En él dice que esto se debe a dos razones que llama “Opiniones y Apegos”.

Son Opiniones aquellas de los que dicen “mi experiencia me dice… y no tengo por qué creer a los que la contradicen”. (¿No escucha el eco de la famosa frase de Santo Tomás; “si no pongo mis manos en sus llagas, no lo creeré”?). Estas son personas para los cuales no hay otra realidad que la que ellos perciben (¡qué pequeño es su mundo!).

Son Apegos los que hacen que las personas se sientan muy confortables con los beneficios que les proporciona el status actual y no quieren oír de nada que pueda traerles el riesgo de perderlo.

Es claro que quienes mantienen estas Opiniones y estos Apegos, están mirando hacia el pasado y no hacia el porvenir. No quieren entender que su conocimiento sólo tiene valor mientras no se encuentre uno nuevo que lo supere y que ese estatus que le causa tanta satisfacción, sólo se puede mantener con un equilibrio dinámico empresa-medio.

Cuando el medio está cambiando, el equilibrio anterior se rompe y sólo se podrá restituir si se encuentra uno nuevo que se ajuste a ese cambio.

*Consultor Internacional.  

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