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Turismo, la vía hacia el desarrollo

Iván Robleto [email protected]

Puede observarse que países como los europeos: Francia, Roma y otros, presentan una gran afluencia de turistas de todo el mundo al año. Esto crea un alto ingreso de divisas extranjeras, lo cual ayuda a capitalizar la economía de otros productos que experimentaron pérdidas.

Se diría que en Nicaragua no existe afluencia de turistas en relación a las grandes bellezas que existen en nuestro país. Nicaragua posee sitios de gran belleza natural; tiene una capital que está llena de lagos y lagunas, ciudades coloniales como las de Granada y León, muy pocas en América. El problema radica en que nuestra tierra puede tener muchas bellezas, pero si éstas no se estiman y no se les toma la importancia verdadera la echamos a perder y no nos aprovechamos de ella de forma cuidadosa.

Se puede citar el ejemplo de la Laguna de Nejapa, la cual debido al despale llegó a terminar como un charco de lodo. Nosotros, los nicaragüenses, debemos de apreciar lo que tenemos, debemos de amar a nuestra tierra si queremos salir adelante. Nicaragua se puede asemejar como un diamante que está envuelto en carbón.

Las veces que he salido al extranjero he notado cómo nuestros hermanos extranjeros cuidan los recursos que tienen, de cómo un pequeño lago lo hacen un océano de bello con el fin de atraer turistas. Además proporcionan los medios de tranquilidad, seguridad y comodidad ciudadana para la satisfacción tanto de la población como de los extranjeros.

Para este caso he visto cómo extranjeros que vienen de Granada o Masaya se exponen a cruzar la calle de la Centro América, cómo tratan de accidentar a estos extranjeros en las rutas de transporte, la inseguridad que pasa en los pocos parques y áreas verdes que hay. Esto influye en la mentalidad del turista, ya que él no busca exponer su vida sino divertirse y respirar tranquilidad y quedar con deseos de volver. El incentivar al turista no está en hacer grandes hoteles de categoría en las ciudades, ya que ellos están aburridos de ver grandes edificios de donde vienen y de nada sirven si están vacíos por la falta de clientes, sino de proporcionar movilidad y estancia segura al lugar donde se dirigen a turistear.

Lo otro es resaltar la verdadera belleza que tiene Nicaragua, la belleza de sus áreas verdes, sus lagos y bosques. Tomando esta posición el turismo tendrá mayor afluencia debido al buen trato que se le dé al turista y a pulir las bellezas que tenemos en esta tierra inigualable.

El autor es estudiante de Ingeniería Civil.  

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