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La integración centroamericana con Europa, mito o realidad

Dr. Roberto Morales Muñoz

Recientemente, los jefes de Estado de Centroamérica llegaron a la II Cumbre de la Unión Europea, Latinoamérica y el Caribe con el propósito de lograr un Tratado de Libre Comercio entre ambas regiones, pero la Declaración Política de los países participantes de la Cumbre dijo No a la solicitud de los países centroamericanos. Las razones fueron expresadas con anterioridad a la cumbre por Christopher Patten, Comisario de Relaciones Exteriores de la UE. La falta de objetivos claros de la integración centroamericana vuelve a Centroamérica no apta para establecer un TLC, dejando abierta la posibilidad de reconsiderar la solicitud de un acuerdo para el 2004.

Hablar sobre una gran victoria por haber obtenido promesas en materia de cooperación mediante el denominado plan “desarrollo equitativo”, dirigido a fortalecer las políticas sociales, ayuda humanitaria, el fortalecimiento del Estado de Derecho, la promoción y respeto a los derechos humanos y la paz (mejorar la eficiencia de las instituciones públicas, el impulso del proceso de integración regional y el fortalecimiento de las personas y medianas empresas), no es nada nuevo, la novedad es el paquete; pero anteriormente ya se han venido desarrollando estos programas mediante la cooperación de la Unión Europea en estos campos. Es decir, constantemente se viene recibiendo ayuda de la UE gracias a las diversos programas que tienen dirigidos a esta temática y a la región.

Realizar un análisis exhaustivo de la negativa de la Unión Europea a negociar un Tratado de Libre Comercio con Centroamérica, no es difícil, veamos porqué:

Primero: a la fecha, los gobernantes centroamericanos no han manifestado verdadera voluntad política para concretizar el sueño centroamericano y acercarse más entre sí. Siempre los problemas limítrofes están por encima de la región y, peor aún, desean sacar una rebanada más grande de la torta (obtener beneficios de algo que no les pertenece), so pretexto de negociar primero lo innegociable —se regale parte del territorio nacional—para posteriormente negociar un TLC en la región.

Segundo: los países centroamericanos aún no finalizan el proceso de unificación aduanera. Instaurar la unión aduanera para unificar aranceles y empezar a gozar de los beneficios del segundo nivel del proceso integrativo, es el objetivo propuesto por el ingeniero Bolaños para hacer extensivos los beneficios a cualquier otro estado o sistema integrativo que desee participar. De esta manera, vamos a poder competir con los grandes bloques económicos sin causar ningún desmedro a la economía nacional.

Tercero. Es necesario para negociar, implementar, en algunos casos, mejorar y hasta diversificar, en otros casos, los equipos negociadores nacionales, así como terminar de negociar con Estados Unidos el TLC en marcha, independientemente de las buenas o malas consecuencias.

Por otro lado, es necesario señalar la imperiosa necesidad que tienen las naciones centroamericanas en foguearse mediante otros sistemas de integración menos complejos y más realistas, como ya lo vienen haciendo algunos países con el Mercosur o con el sistema de integración de la ALADI. Sólo por citar un ejemplo, México y Chile han sido los únicos países que han logrado establecer un TLC con el Grupo de los 15, ambos son miembros activos en la ALADI, ¿casualidad o suspicacia?

Una asociación entre Centroamérica y la Unión Europea será beneficiosa, desde cualquier punto de vista, en la medida que sepamos pedir lo que necesitamos y recibamos más de lo que daremos. Pensar en concertación política, cooperación y libre comercio, es demasiado ambiguo y por sí solo se explica. No necesitamos concertar políticas con la Unión Europea, por obvias razones; cooperación siempre recibimos independientemente de cualquier acuerdo, convenio o tratado (TLC); y el libre comercio es bastante amplio y general, de nada nos sirve que abran los mercados a nuestros productos cuando no podemos competir con productos altamente subsidiados y, siendo 100 por ciento realistas, no levantarán los subsidios a sus agricultores sólo porque Centroamérica lo pide, es hora de quitarnos la venda y empezar a negociar en otros rubros alternativos.

Muchos “no videntes” afirman que la negativa de la Unión Europea ha sido un rotundo éxito y han osado afirmar públicamente que los europeos han perdido, en esta cumbre, la oportunidad de ampliar sus acuerdos comerciales, de cooperación y diálogo político con las naciones centroamericanas, como si estas naciones necesitan de nosotros para subsistir, ¡qué falacia universal, cuando somos nosotros quienes necesitamos de ellos! No se le ha puesto fecha a ningún posible TLC, lo que tiene fecha es una reunión para analizar la posibilidad de empezar a negociar si la voluntad política y comercial de los europeos está conforme a la solicitud de los centroamericanos.

En conclusión, es necesario buscar la manera de acercarnos cautelosamente a la Unión Europea y considerar la posibilidad de explorar y explotar nuevos temas estratégicos, económicos y comerciales, en vez de buscar siempre lo tradicional y más fácil que, a la postre, representa siempre lo más difícil.

El autor es jurista en Derecho Internacional.  

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