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Un dulce y poco rentable negocio

  • Elaborar algodones de azúcar no es nada barato

Juan Carlos TijerinoEspecial para LA [email protected]

Eran las doce con cuarenta y cinco minutos de la tarde, cuando encontramos a doña Inés Romero en plena faena, preparaba con rapidez la venta del día: los rosados algodones de azúcar.

A los vendedores de algodón se les puede ver en casi todas las actividades donde se presentan grandes multitudes, sin embargo éste no es un negocio rentable.

Doña Inés asegura que las ganancias que se obtienen de este producto no son muchas, “en ocasiones apenas logro vender para costear los gastos del día, yo vendo los cien algodones en 60 córdobas, hay días que vendo 200 y otros como 300 pero eso es de vez en cuando”.

Carlos Adán Ordóñez es otro vendedor de algodones de azúcar y al igual que doña Inés afirma que las ganancias que se obtienen de la venta son muy pocas. Él todos los días recorre diferentes barrios de la capital para lograr vender entre 100 y 150 algodones, “yo vendo desde los 16 años y me ando por casi todos los sectores de Managua, a veces vendo unos 100, en otras unos 150, pero eso es cuando está buena la venta”.

HAY BUENOS TIEMPOS

Al igual que en otros negocios donde existen días buenos y malos así ocurre también con este producto. Según Romero las mejores épocas para vender son los meses de diciembre, enero y Semana Santa. Esto se debe a que en esas meses algunas personas aprovechan el aguinaldo para celebrarle a sus hijos bautizos, cumpleaños, primeras comuniones y es precisamente en ese periodo donde algunos comerciantes, como doña Inés que tiene equipo para hacer algodones, reciben pedidos.

Otro periodo donde logran vender un poco más es en transcurso de la Semana Santa donde algunas familias van hacia las playas a bañarse situación que también es aprovechada por muchos para irse a vender hacia esos lugares, sin embargo las “ventas no son como las de antes”, manifiesta Ordóñez.

Carlos relata que en más de una ocasión ha regresado a su casa con la venta completa, situación que le ha traído pérdida ya que esos algodones los había comprado a su proveedor, su única satisfacción es que esos algodones luego los utiliza en su hogar para hacer cajetas o bien endulzar algunos refrescos que preparan.

Sin embargo la mayor preocupación de este sector no son los mismos vendedores sino la competencia de otros productos que los niños están prefiriendo consumir como chocolates, gelatinas, manzanas con miel, entre otros que están afectando la venta.

LA FAMOSA MÁQUINA

Vendedores de algodones son muchos pero son pocos los que tienen acceso a obtener una máquina para hacerlos, como es el caso de Carlos Ordóñez, quien entre risas afirma que tendría que trabajar dos años seguidos sin gastar un centavo para poder comprar una máquina de segunda mano.

Violeta Centeno gerente general de la tienda Econo Mart, indica que las maquinas para hacer algodones cuestan entre 1,000 y 2,500 dólares y que muy pocas personas las compraban a pesar de que los precios habían bajados.

Centeno también afirma que en esta tienda venden equipos para hacer algodones pero que generalmente las personas llegaban a la tienda en busca de repuestos para repararlas, y que las reparaciones eran hechas por los propios vendedores.

Este es el caso de doña Inés, una de las pocas comerciantes que posee una máquina, la que contrata de vez en cuando a algunas personas para que le reparen su equipo de hacer algodones, “cuando se me friega (daña) la máquina tengo que pagar como quinientos pesos (córdobas) solo en la reparada, más trescientos del cambio de alambre, más la reparación de la cabeza, la pana y la resistencia. Esto es caro“.

Centeno, de la tienda Econo Mart, indica que algunos colegios están comprando equipos sobre todo a aquellos que realizan constantemente kermeses.

En los últimos años los equipos para la realización de algodones no han avanzado tecnológicamente en nada.

PROCESO SENCILLO

-La elaboración de los algodones de azúcar es un proceso sencillo. En primer lugar se vierte un poco de azúcar con un colorante conocido popularmente como rodamina en la cabeza (pieza de la maquina donde se coloca el azúcar).

-Luego esta pieza empieza a girar y a lanzar el azúcar hacia la pana (otra pieza de la maquina) y posteriormente comienza a formarse el colorido y dulce “algodón de azúcar”, gracias a la fuerza centífruga.

-Después es colocado en un palillo de madera y ubicado dentro de una bolsa plástica.

HERENCIA

Para muchas familias la única forma de lograr ingresos para su familia es la de vender algodones de azúcar, en muchos casos este oficio se transmite de generación en generación como es el caso de Doña Inés Romero, sus padres hacían algodones, hoy en la actualidad dos de sus hijos se dedican también a este negocio.  

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