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El alza del petróleo y las elecciones de noviembre

Es sorprendente ver como el precio internacional del petróleo sube como espuma, desestabiliza las economías más sólidas del planeta, pone en incertidumbre a los más importantes analistas y especialistas de hidrocarburos del globo terráqueo y como si esto fuera poco estremece las economías débiles y sensibles al alza, como es la economía de los países centroamericanos en especial la de Nicaragua.

Cuando hablamos de economías débiles nos referimos a economías de inconsistente estructura y con alteraciones constantes productos de los cambios en las variables económicas de orden externos y en la reducida producción que no puede cubrir el déficit creado por la tendencia del aumento del consumo.

Este déficit tiene que ser cubierto por los créditos de los organismos multilaterales y por las ayudas internacionales lo que ha ubicado a nicaragua en un lugar y en unas condiciones lamentables ante la opinión internacional y ante los reguladores del orden económico mundial.

La realidad inobjetable de Nicaragua es que su raquítica economía se da por la falta en primer lugar de exploración de rubros naturales de gran valor, la creación de estrategias de mediano y largo plazo en busca de rubros exportables con valor agregado y de una política real de orden y principios nacionales que logre engranar los elementos necesarios para esta tarea.

Todos los nicaragüenses tenemos en la acera de enfrente las elecciones nacionales de noviembre, en donde nos jugamos el futuro económico, social y político, en el que un error puede cambiar la historia y el panorama de los nicaragüenses, un error marcaría el estancamiento y el posible inicio de una isla económica cuando el mundo moderno exige a los gobierno la integración para sus subsistencias.

Ante las oleadas de cambios circunstanciales del reglamento económico mundial, los nicaragüenses necesitamos un gobierno con la capacidad de lograr la creación de estrategias de inmersión, acoplamiento y consolidación de mercados extranjeros, por ejemplo si nuestra economía fuese más productora y mas productiva el impacto del alza del precio del petróleo seria menor que el que recibimos actualmente.

Si los nicaragüenses elegimos un gobierno de izquierda como el que conocemos (FSLN) corremos el riesgo de poner en peligro nuestra economía, la izquierda nicaragüense en particular la ortodoxa no ha madurado lo suficiente como para dirigir este país en los momentos de crisis económica mundial. Su política populista deja al descubierto su inmadurez y su falta de visión de la realidad de nicaragua como país dependiente no solo de estados unidos , sino de Europa, Asia, el medio oriente y muchas otras regiones como la misma latinoamericana.

Nicaragua no es Venezuela con grandes recursos petroleros lo que le permite tener cierto poder para negociar y para mostrar posturas contrarias a la de los organismos comerciales del ámbito internacional, no somos Brasil con una industria desarrollada y uno de las economías mas importantes del cono sur, que mas sin embargo la economía brasileña ha tenido que batallar con las fluctuaciones económicas de gran trascendencia, donde la empresa en especial la privada ha logrado junto al presidente Lula armonizar las relaciones para sacar adelante la economía carioca.

No somos Perú, con recursos como el gas, las minas y un manto petrolero dispuesto a ser explorado en busca de nuevos yacimientos, no somos Chile con una izquierda a la altura de las exigencias del mercado moderno, actualizados con los vaivenes de las políticas de los organismos financieros y comprometidos con las necesidades de las grandes mayorías.

El discurso y las intenciones de la izquierda ortodoxa nicaragüense son peligrosos, no se puede estar o pretender llevar este país en contra de las fuerzas del mercado, somos débiles, nuestra empresa privada necesita elasticidad para su reacomodo en este nuevo contexto del comercio en el tercer milenio y la izquierda ortodoxa del frente sandinista representa el retroceso, el obstáculo y la perdida de confianza del capital nacional y extranjero.

De estas realidades están claros nuestros empresarios nicaragüenses y socios internacionales, la unidad de las fuerzas democráticas son las únicas que garantizarían la continuidad de las políticas y estrategias de conquista de mercados emergentes, son las que cuentan con la experiencia y el respaldo de los organismos influyentes del quehacer económico mundial y son las que necesitan en estos momentos de la ayuda de los empresarios para poder dar origen a la amalgama que garantice a los productores, empresarios, comerciantes, obreros, estudiante y a todos los Nicaragüense estabilidad y progreso.

El alza del precio del petróleo ha tambaleado nuestra economía, los precios suben, la producción aumenta sus costos, la brecha del déficit entre consumo y producción tiende a aumentar, paralelo ha esto el capital nacional y extranjero empieza ha especular sobre los impactos de estas distorsiones de la economía mundial, bajo estas realidades es necesario tener un gobierno con la capacidad de plantear estrategias las cuales permitan amortiguar estos problemas de orden externo.

Hermanos nicaragüenses la situación no es fácil, no es sencilla, con todos estos problemas un triunfo de la izquierda acabaría con las pretensiones de desarrollo, acabaría con el futuro de nuestras generaciones y con el trabajo por el cual hemos pasado todos los nicaragüenses.

El autor es analista económico

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