Wilder Pérez R.

Las iguanas y garrobos del Pacífico Sur y Central nicaragüense podrían tener mejores oportunidades de supervivencia, luego de que la Embajada de Japón y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) inauguraran el Centro de Conservación de Fauna Silvestre.

Con esta inversión, de 76 mil dólares, la universidad se propuso incidir en los municipios de Managua, Masaya, Granada, Rivas y Diriamba, para que sus habitantes pasen de cazar reptiles a apadrinarlos.

De hecho, el trabajo dentro de la UNAN-Managua ya existía. Es el mismo “iguanario” fundado en 1996 por César Otero Ortuño. Lo que se inauguró este jueves es lo que sería una cereza a ese pastel. “Con esto vamos a proyectar lo que practicamos en el zoocriadero, para intentar recuperar un poco afuera lo afectado a la fauna”, expresó el director José David Quiroz.

Otero, ahora jubilado, se mostró de acuerdo con el objetivo de este proyecto, pues cree que los animales liberados estarían mejor preparados ahora.

Tanto el embajador japonés, Jiro Shibasaki, como el rector de la UNAN-Managua, Elmer Cisneros, coincidieron en que esta es una oportunidad para que los reptiles tengan más éxito en su reproducción, se mejore la calidad de vida de la gente por el consumo y comercio limitado de esta especie, y mejoren sus bosques.

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