Devolución de materia prima a La Prensa no resarcirá el daño al periodismo nacional

Tras 500 días de ilegal retención de la materia prima para la circulación de la versión impresa del diario La Prensa, la Junta Directiva de dicho  grupo editorial la noche de este miércoles informó que han iniciado contactos con la Dirección General de Servicios Aduaneros (DGA),  a fin de que esta entidad gubernamental entregue los insumos que mantiene retenidos.

Según un comunicado divulgado por el medio, dicho acercamiento fue gestionado por el Nuncio Apostólico Waldemar Sommertag.

«Las gestiones del nuncio apostólico han abierto un canal con la Dirección General de Aduanas, con la que se ha iniciado un proceso de revisión de la materia prima que se encuentra en las bodegas de la DGA y almacenes fiscales», señala el documento.

La retención de insumos a los medios de comunicación impresos del país ha sido considerada por organismos internacionales como una abierta violación a la libertad de prensa.

El bloqueo de materia prima contra los diarios del país inició en septiembre de 2018 como una medida gubernamental de presionar a los medios que le adversaban y que habían documentado las violaciones a los derechos humanos acontecidas en el marco de las manifestaciones antigunernamentales que iniciaron en abril de ese año.

Como consecuencia de la implementación de esa estrategia de asfixia a los medios impresos, en septiembre de 2019 se dio el cierre de El Nuevo Diario y de su franquicia internacional Metro, ya a finales de 2018 la editora Nuevo Amanecer  había cerrado su marca Q’Hubo.

¿Qué sigue ahora?

Si bien la liberación de los insumos es una buena noticia, el panorama no es ciento por ciento positivo, puesto que  seguramente no todo lo liberado estará en buen estado, de ahí que en el comunicado se lea que “tras más de 500 días de ilegal retención, Editorial La Prensa debe inspeccionar el estado de la materia prima para verificar si los insumos no han sufrido daños como consecuencia de la decisión arbitraria de la DGA».

Agregando a renglón seguido que «a la vez, la retención ilegal ha creado una cuantiosa deuda por bodegaje que ha sido generada por el bloque aduanero y por tanto no debe ser asumida por La Prensa», dice el texto.

Si la DGA va a cobrar el costo de bodega, seguramente la suma será millonaria lo cual sería un duro golpe para La Prensa, diario que ha visto disminuido su personal a la mínima expresión, circula con 8 páginas y la mayoría de días no tiene anuncios.

El daño está hecho

Cabe destacar que aunque el papel y la tinta garanticen la circulación del diario en su versión impresa, es imposible pensar que volverá a ser el diario de hace un par de años, cuando inició la crisis, puesto que no cuenta con el personal suficiente para elaborar una edición de 32 páginas, por ejemplo, tampoco hay anunciantes suficientes para hacer sostenible la impresión y la circulación obviamente se ve afectada por la cantidad de desempleados que hay en el país.

Condenar a un país a tener un diario impreso único es una clara violación a la libertad de prensa, así como también lo es condenar a los periodistas a probar las hieles del desempleo, el exilio y la censura.

Texto de Humberto Galo y Letzira Sevilla Bolaños

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