Joven muere a manos de padrastro en Managua

El crimen que terminó con la vida de Argenis Rugama Irías, de 17 años, la noche del pasado domingo 23 de febrero tuvo como antesala una obra de caridad por parte de la víctima con un indigente.

Así consta en la acusación por homicidio que presentó este martes la Fiscalía contra Raúl Martínez Morales, de 45 años, padrastro de la víctima.

La acusación presentada en el Juzgado Quinto Distrito Penal de Audiencia Managua, se afirma que Argenis Rugama fue herido por su padrastro, después que le reclamó por el maltrato que dió a un indigente que llegó hasta la puerta de la casa en donde estaba tomando licor Martínez.

El indigente de identidad desconocida llegó pidiendo dinero al porche de la vivienda que compartían Rugama y Martínez, el acusado lo corrió con expresiones  fuertes.

La víctima al escuchar el maltrato salió de su cuarto a la calle y regaló unas monedas al indigente, además de reclamarle a su padrastro por maltratar al hombre.

«Dale gracias a Dios que vos no andas como él ( pidiendo)», le habría dicho Argenis Rugama a su padrastro, refiere la acusación fiscal .

Corta agonía

El reclamo del joven de 17 años enfureció a su padastro, quien sacó un navaja para atacarlo; tras esto se produjo un forcejeo que concluyó con heridas de gravedad.

Raúl Martínez le clavó dos veces la navaja: le hirió en el abdomen y otra debajo de la tetilla izquierda, según el escrito acusatorio.

Un dictamen médico legal que respalda la acusación de la Fiscalía indica que la herida en el tórax laceró el corazón de Rugama Irías, quien murió media hora después ( nueve de la noche) en el hospital Alemán Nicaragüense.

La navaja con la cual Martínez mató a su hijastro fue encontrada por la Policía Nacional en la escena del crimen.

El juez Cruz Adalberto Zeledón dictó este martes prisión preventiva para el acusado y programó audiencia inicial para el próximo 5 de marzo.

La Policía Nacional en su sitio web informó que el padrastro registraba antecedentes delictivos por tentativa de asesinato .

Por Ernesto García

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