Y la garza voló: un perfil de Ernesto Cardenal según su exsecretaria

El hombre que moldeaba garzas con sus manos y tejía versos capaces de estremecer por su fuerza poética, su compromiso social o su crítica al sistema, Ernesto Cardenal, murió este domingo, 1 de marzo, a las 3:10 de la tarde.

“Sí, es cierto, se nos fue el poeta. Cumplió 95 años el 20 de enero y lo celebró. A las 3:10 de la tarde se nos fue”, dijo vía telefónica su eterna asistente, Luz Marina Acosta.

La noticia del deceso desató una serie de reacciones en redes sociales, en las que muchos escritores y connotadas personalidades de la literatura lamentaron la partida de Cardenal, entre ellos Sergio Ramírez Mercado.

René González Mejía, presidente del Instituto de Cultura Hispánica, dijo a Diario Libre.digital que “Nicaragua ha perdido una de las voces poética más caracterizadas del mundo, merecedor del Premio Reina Sofía y yo creo que a través de su vida nos enseñó su compromiso con Dios, la cultura, los pobres y sobre todo con la libertad. Cardenal es un ejemplo para las futuras generaciones. ¡Que descanse en paz!”.

Conversamos con quien fuera su secretaria durante 18 años y la mujer que se dio a la tarea de levantar las memorias del padre del Canto cósmico, Klaudhia Artola.

No era un gruñón

“Sencillo, disciplinado, puntual, generoso por los pobres. A diario daba todo lo que andaba en su cartera, eran filas de personas las que llegaban a pedirle y él decía que no había que preocuparse por el dinero, porque Dios provee siempre”, así lo describió Artola a Diario Libre.digital.

Klaudhia Artola y el poeta Ernesto Cardenal. Fotografía Cortesía.

“La gente le decía el gruñón y le tenía miedo, pero él no tenía caretas, actuaba como Ernesto Cardenal y no como la gente quería que actuara y eso es un gran valor”, prosiguió.

Artola llegó a trabajar como secretaria del Centro Nicaraguense de Escritores, pero recuerda que ese momento estaban necesitando levantar sus memorias y fue así que le empezaron a dar el trabajo a ella, pese a que él era muy celoso y tímido, al punto que en los trabajos iniciales nunca le dirigía la palabra por su timidez.

“Cuando lo conocí solo saludaba y no se dirigía directamente a mí, pero no era odiosidad, sino timidez. Cuando empezó a ver que estaba involucrada en sus cosas, le gustó que yo tenía buena ortografía y era rápida en la máquina, pero no me daba las orientaciones directamente a mí, sino que hablaba con doña Luz Marina Acosta, que siempre estaba con él, y ella me lo transmitía a mí”, prosiguió.

“Cuando vino la época de las computadoras, que eran aquellos disquete, empecé a levantarle Cántico Cósmico, porque siempre se interesó porque su obra estuviera digitalizada. Ahí fue cuando empecé a levantar libro por libro.

Él todavía estaba escribiendo sus memorias y llevaba los capítulos que iba a entregar y simultáneamente iba levantando los Salmos, los Epigramas, muchos de los textos que se lograron recuperar con ayuda de las editoriales, porque habían ediciones que estaban un poco reducidas por eso siempre me dio la última edición, así fue cómo iniciamos una relación de trabajo”, recuerda.

Cardenal y la tecnología

Según refiere Artola, el padre, como ella lo llamó siempre, era enemigo de la tecnología en el aspecto de que no la podía utilizar, pero le fascinaba, porque todo lo quería buscar en internet “y nos decía que se lo buscáramos”.

Comparte que la Tablet la inició a usarla porque encontró maravilloso poder ir en un avión leyendo sus libros favoritos, por lo que asegura que siempre se esforzó por aprender a usarla hasta llegar a sacarle el máximo provecho.

Por otro lado, lo recuerda como un hombre que amaba la verdad, “su muerte era que le mintieran, le podías fallar en muchas cosas y te perdonaba, pero si le mentías te perdías la confianza total para siempre. Una persona que aborrece que le mientan es una persona que no miente. A él no le importaba decir la verdad, le doliera a quien le doliera”.

En cuanto a su día a día, Artola recuerda que él hacía sus meditaciones por la madrugada y nunca se separó del camino de Dios, el cual siguió a través de los pobres y necesitados, también era amante de la ciencia.

Amante de la comida y de la poesía de niños con cáncer

“Trabajar con Ernesto Cardenal fue un aprendizaje en mi vida, tanto intelectual como personal. Yo era una joven que no sabía nada de literatura, era solo una secretaria que sabía escribir a máquina y no sabía nada de literatura y me topé con el más grande poeta de Latinoamérica y eso me permitió descubrir la belleza de las letras. En lo personal me enseñó que era una persona íntegra, porque a veces creemos que las personas de su talla son intocables, pero en realidad no era así. Me enseñó que la caridad existe. Solo tenía un par de sandalias, una cotona diaria, eso sí es sencillez”, sostiene Klaudhia Artola.

La exsecretaría de Ernesto Cardenal asegura que él era de buen comer, “era de caballo bayo en su cumpleaños, no era meticuloso, le encantaba el indio viejo, creo que dejar de comer era la única abstinencia que era sacrificio para él”.

“El disfrutaba mucho el taller de niños con cáncer, se reía de los poemas simples que los niños escribían. Yo se los transcribía y luego él los leía en voz alta y gozaba. Contaba cómo el niño se imaginaba las cosas que escribía, eso le cambiaba el humor por completo”, dijo Artola.

Premios

Ernesto Cardenal recibió muchos reconocimientos en vida, entre los principales están el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en el año 2012, y el Premio Mario Benedetti, por la Fundación Benedetti de Uruguay, en 2018.

Asimismo, Cardenal recibió el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán, así como un reconocimiento Internacional Foca Mediterránea – Premios Ondas Mediterráneas (2005) y el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, en 2009, entre otros.

Ernesto Cardenal, poeta y sacerdote. (Q.EP.D) Cortesía

Cabe señalar que Ernesto Cardenal fue nominado 4 veces al Premio Nobel de Literatura, que hubiese significado el galardón más significativo en honor a la trascendencia de su obra.

Asimismo, el 12 de febrero del presente año el INCH, por medio de su presidente, René González Mejía, y la embajadora de España, María del Mar Fernández-Palacios Carmona; le entregaron a Cardenal la Orden Cultural Darío-Cervantes, convirtiéndose en el último reconocimiento que recibió en vida.

Régimen que lo persiguió, hoy lamenta su muerte

En Nicaragua recibió la Orden Cultural Rubén Darío y en el día de su muerte llama la atención que el gobierno de Daniel Ortega haya emitido una nota de duelo, luego de haberle llevado a los tribunales por más de 17 millones de córdobas, por daños y perjuicios por una disputa relacionada con la propiedad de unos terrenos en el archipiélago de Solentiname.

El régimen también ordenó congelar las cuentas de Cardenal. El poeta consideró en ese momento ser víctima de una persecución política.

“El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, a nombre del Pueblo Nicaragüense, y del Estado de esta Nicaragua Soberana, con todo respeto y consideración, al conocer el fallecimiento del Ilustre Poeta Nicaragüense, Ernesto Cardenal, traslada a toda su familia, y a sus amigos, las más sinceras condolencias. Al conocer el Fallecimiento del Poeta Cardenal, reconocemos su aporte a la Lucha del Pueblo Nicaragüense. Reconocemos igualmente todos sus méritos culturales, artísticos, literarios y su 2 extraordinaria poesía en la que siempre supo alabar a Dios, en el Cielo, en la Tierra, y en todo lugar.”, se lee en el comunicado firmado por Ortega y Rosario Murillo, en el que decretan tres días de duelo nacional.

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Ernesto Cardenal. Cortesía.

Cardenal se convirtió en acérrimo crítico del régimen de Ortega, por ello fue perseguido judicialmente. Si bien en sus inicios se involucró tanto en el régimen revolucionario, al punto que el 4 de febrero de 1984 el papa Juan Pablo II suspendió a divinis del ejercicio del sacerdocio, en 1994 disintió del rumbo que llevaba el FSLN con Ortega como eterno caudillo.

En febrero de 2019 el nuncio apostólico monseñor Waldemar Sommertan lo visitó en su lecho de enfermo para comunicarle que el Papa Francisco retiraba la amonestación impuesta por Juan Pablo II y en la misma cama de hospital ofició misa.

Mañana lunes vela en Monte de los Olivos, a partir de las 10: a.m.. Misa martes en la Catedral de Managua 3:00 p.m. Su entierro será en Solentiname en fin de semana.

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