Marta Leonor González presenta obra-tributo a la Managua que sepultó el terremoto de 1972

La escritora y periodista Marta Leonor González presentó en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra, de Hispamer, su libro Managua 38°, un poemario dedicado a las víctimas de la mortal sacudida de la madrugada del 23 de diciembre de 1972.

Su última obra publicada fue Palomas Equilibristas, en 2016, y este nuevo poemario viene bajo el sello de Índole editores, de El Salvador, dirigido por Susana Reyes y que ha publicado a importantes autores, como Claribel Alegría, Ricardo Lindo, Miguel Huezo Mixco, Rafael Menjívar Ochoa, Álvaro Menéndez Leal, entre otros. Un sello que además de editar teatro, poesía y narrativa, realiza una importante labor de formación de escritores a través de los talleres que imparte Susana Reyes.

“Esta poesía de Marta Leonor González muestra vívidamente el horror y el dolor humanos con auténtica compasión, pero, también, con contundencia.  Como en un caleidoscopio de colores y formas cambiantes, cada poema posee su propia melodía, tono, ritmo y compás, conformando una sinfonía de sonoridad poderosa y desgarradora, que conmueve por la belleza desolada, estremecedora y terrible que contiene, y la fuerza con que la expresa”, escribió la reconocida escritora nicaragüense Daisy Zamora.

Diario Libre.digital conversó con la autora, quien profundiza en los detalles de la obra.

¿Qué te motivo a publicar Managua 38° en medio de la crisis sociopolítica que vive el país?

Tengo varios proyectos terminados y en gaveta, tiene ya muchos años, no quiero que el tiempo se me pase sin que vayan a edición. El mundo va en patines y en Nicaragua hay un estancamiento en todos los sentidos. Estamos como dormidos y cada uno vive su propia pesadilla, yo la he vivido en carne propia y no me ha gustado verme paralizada. Soy de las que me caigo y me levanto.

Lo publiqué porque es mi deuda personal con aquellos ciudadanos que también vivieron nuestros propios sueños y anhelos, te darás cuenta cuando profundices en la lectura del libro.

¿Qué tópicos abordás en la poesía que conforma esta obra?

Es un libro de poesía que parte de uno de los hechos históricos más dramáticos que afectó Managua, el terremoto del 23 de diciembre de 1972, cuando la tierra se tragó casas y gente, botó la ciudad y la sumergió en ruinas y dolor. Un terremoto que todavía es referencia, es una herida abierta para muchos de sus pobladores, otras veces es una cicatriz que está latente, gente que perdió hijos, hermanos, padres y una parte de la ciudad que muchas veces son caminos fantasmas. Recuerdos de cómo vivían los antiguos pobladores hace 48 años y una ciudad como Managua, que por muchos años ha sobrevivido sin un centro, sin un corazón.

El libro es una crónica de los sentimientos, de la memoria y del dolor de aquellos que vivieron ese terremoto, escrito con un lenguaje poético en el que voy buscando la belleza humana, un homenaje a los amantes, a Pablo, que murió a causa de la epidemia que después vino con el hedor de los cadáveres y el ambiente de muerte que se sembró en la ciudad. También es un homenaje a los que murieron y que están ya olvidados, a la ciudad, a una época.

El libro tiene personajes como Laura, cuyo hijo muere, la ciudad y uno de los personajes más nefastos de la historia de Nicaragua, Somoza.  El duelo vivido por los que murieron y también la esperanza de que la tierra sane y se reconozca en los que sobrevivieron.

También, en Managua 38 ° está latente lo que fue ese evento traumático, sorpresivo e incontrolable, frente a la raza humana, que amenaza la integridad física y psicológica de las personas que lo viven.

Los Managua han tenido por muchos años una alteración en su salud mental, tanto a corto como a largo plazo. Aunque las reacciones emocionales pueden variar y dependen de la situación particular que se haya experimentado, existe un patrón general de reacción.

¿Cuánto trabajo significa publicar un libro en la actual coyuntura nacional?

Terquedad. Y mucho trabajo, en las actuales condiciones de crisis sociopolítica, la cultura no es prioridad para nadie en la escena política y económica, si antes a la empresa privada no le importaba apoyar cultura, ahora menos, para ellos es más importante promocionar un hípico, una cerveza, que patrocinar un libro. Y ahora mucho menos, todo se justifica a través de la crisis. Y publicar en tiempo del coronavirus también es terquedad, apostar a un oficio donde caben todos los silencios.

¿En qué otros proyectos estás trabajando?

Tengo varios, pero no me gusta hablar de ellos sin concretarlos. Me parece una falta de respeto hacerlo sobre todo para lectores y consumidores de cultura, conozco a muchos que hablan de libros que nunca han escrito.

¿Cómo está la situación del trabajo editorial?

Es ardua, dura y hay que ser tenaz en los nuevos tiempos, buscar alternativas y ser creativos para no caer en la desesperanza.

Datos de la autora

Marta Leonor González es escritora y periodista, con amplia experiencia en medios de comunicación, ha sido editora de periódicos y por muchos años fue la directora de La Prensa Literaria del Diario La Prensa de Nicaragua, fotógrafa y activista en la promoción de la lectura y sus autores.

Ha publicado: Huérfana embravecida, (poesía, 1998), La Casa de Fuego (Poesía, 2008). Versos (Festival de Poesía de Costa Rica, 2015). Juegos de la escritura (Guía para un taller literario, Prosa, 2015).  Palomas Equilibristas (Traducción bilingüe al Español y Francés, 2013 y segunda edición en español 2016).

Es autora de varias antologías: Poesía de fin de siglo NicaraguaCosta Rica. [Adriano Corrales Arias; Marta Leonor González; Juan Sobalvarro;] Ediciones Perro Azul: Revista Fronteras: Revista 400 Elefantes, 2001. Cruce de poesía [Juan Sobalvarro, Marta Leonor González, Luis Alvarenga] Nicaragua y El Salvador), Novísimos (Ediciones 400 Elefantes, 2002), sobre poesía centroamericana contemporánea, entre otras.
Por su trayectoria literaria obtuvo la beca del Programa de la Casa de Escritores y Traductores Extranjeros de Saint-Nazaire, en el 2013.

Dirige el sitio: 400 elefantes y la editorial, 400 Elefantes.

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