Nica en España: “Tengo miedo del coronavirus, porque cuido a una anciana de 95 años”

Alexa Solórzano reside en España desde hace más de un año. A ella le fue difícil encontrar trabajo, pero finalmente  le encargaron cuidar a una anciana de 95 años, cuya vida ahora corre peligro por la latente amenaza que significa el coronavirus para las personas de su edad y por los exagerados números de contagio en el país.

“Me han dejado sola con la señora que cuido y eso es más preocupante, porque en esta cuarentena me toca salir a lo esencial, pero me aterra contagiarme con el coronavirus. En la casa trabajo junto a otra mujer que se encarga de limpiar y cocinar, pero desde el viernes 13 de marzo permanezco sola junto a la señora de 95 años, como medida de protección contra el coronavirus”, comparte.

Su preocupación es porque  “la señora tiene 95 años y padece arritmia cardiaca, además, ya  le dio un ictus, por lo que no puede estar sola. Yo me encargo de hacerle compañía y de estar pendiente de sus medicinas. Trabajo de lunes a domingo y mi único tiempo libre son las 3 horas y media que está la otra trabajadora, pero ahora pasamos juntas siempre”.

“Me da miedo de contagiarme cuando salgo a la calle a tirar la basura y a buscar el pan, porque aquí les gusta comer pan fresco. Me asusta porque además de las enfermedades que ella tiene y su edad, yo también corro riesgo, porque soy hipertensa y asmática, así que también corro riesgos”, confesó Solórzano.

La joven madre dice que por comida no se preocupa, porque “la sobrina de la viejita llenó la casa de comida y decidió que solamente una persona se iba a quedar en casa, y me eligió a mí porque vivo sola y soy la que pasa más tiempo con ella. Tenemos comida para unos dos meses, aproximadamente”.

Está con medidas extremas para impedir el contagio

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Las cales de España están vacías por la cuarentena decretada por el coronavirus. Foto: Gabriel Martínez Rivas.

“La orientación es no salir para nada. Yo hago mi trabajo y el de la otra persona.  Limpio y cocino. Me han dicho que me lo van a pagar extra. No puedo abrirle la puerta a nadie, cero visitas, me compraron alcohol en gel para cuando regrese de la calle y  si miro a alguien que se me acerque en la calle debo cruzar a la otra acera. No debo hablar con nadie”, apunta la mujer oriunda de Chinandega.

Una de sus principales preocupaciones, más allá del contagio de coronavirus, es que a  final de mes tiene que enviar dinero a su familia, para que compren comida, pero sospecha que no podrá  hacerlo, porque “todo está cerrado. Solamente los lugares de venta de comida como carnicerías, panaderías, fruterías y algunas tiendas están funcionando”.

“La policía y el ejército están regados en las calles, si te agarran paseando te multan y te pueden llevar preso. Una vez que te agarran te piden documentos y vos sabés que estamos ilegales. Lo mejor es estar encerrados. Le dije a mi mamá que buscara como prestar para la comida y luego mandaré a pagar”, continuó.

Asimismo, Alexa siente mucha conmoción por los adultos mayores en España: “me dan pesar los viejitos porque están cayendo como moscas, en un asilo murieron 17, en otro 9 y en otro 4. Me da miedo también quedar sin internet, no puedo recargar, si quedo sin internet quedo aislada, mejor ni lo pienso”.

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