«Houston, tenemos un problema», la frase de hace 50 años

Este lunes por la noche, pero hace 50 años, el astronauta Jim Lovell decía » Houston, tenemos un problema», la icónica frase por la que se recuerda la fallida misión del Apolo XIII.

Dos días antes, once de abril de 1970, la nave había despegado (09:00p.m) del Centro Espacial John F. Kennedy.

Era la séptima misión tripulada del Programa Apolo de la NASA y la tercera destinada a aterrizar en la Luna.

La nave estaba a 26,000 kilómetros de la Tierra y el tanque de oxígeno número 2 estalló.

La tripulación conformada por Jim Lovell, comandante de la misión, Jack Swigert y Fred Haise, no podían utilizar el motor principal porque podía estar dañado y cabía la posibilidad que explotara.

El único motor utilizable era el Aquarius, diseñado para aterrizar en la Luna, y no para impulsar y guiar la nave.

«Houston, tenemos un problema. Una Bajada de tensión en el bus principal 13», dijo Lovel por radio.

«Trece, tenemos mucha, mucha gente trabajando en esto. Informaremos en cuanto tengamos algo», le respondieron desde la Tierra al astronauta, para darles ánimo.

El vuelo tuvo que abortarse, y la misión en vez de alunizar, dio vuelta a la Luna y regresó a la Tierra el 17 de abril.Pero antes, desde Houston, Estados Unidos, NASA al conocer que los tripulantes estaban por quedarse sin oxígeno.

La nave tampoco podía generar energía y los sistemas de propulsión y de soporte vital del módulo de servicio no funcionaban.

Tras pruebas y error, los ingenieros de la NASA decidieron desconectar los sistemas del módulo de mando para preservar los recursos restantes para el reingreso.

La tripulación se trasladó al módulo lunar y se preparó para el regreso. Decenas de millones de espectadores vieron por televisión el aterrizaje de la nave en el océano Pacífico.

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