Del puesto médico a la cárcel: el drama de un paramédico a dos años de la insurrección de abril

Por Noel Amílcar Gallegos/ Masaya

Las bombas suenan, las armas de fuego las disparan a mansalva, mientras los morteros y piedras tratan de “repeler” la agresión policial en Masaya. Algunos jóvenes corren por sus vidas, mientras otros resultan heridos.

En medio del caos y el humo que se expande sobre la caótica ciudad, se ve la figura de un joven paramédico que corre de una calle a otra, para auxiliar a pobladores que le solicitan ayuda urgente. Rápidamente saca sus insumos médicos y atiende a los heridos, quienes luego son llevados con disparos de bala a un puesto médico improvisado en Monimbó.

Toda esta acción humanitaria sin ribetes políticos le costó la cárcel al paramédico Chéster Navarrete, de 26 años, quien asegura desde el exilio en los Estados Unidos, que no se arrepiente de haber asistido a la población de Masaya durante las protestas antigubernamentales iniciadas el 18 de abril de 2018.

Chéster Navarrete. Fotografía Bismarck Picado.

“Cuando inició la represión, un grupo de jóvenes entre enfermeros, scout, bomberos y mi persona, decidimos organizarnos, y activamos el primer puesto médico para dar la atención a los barrios de San Miguel y Monimbó. Nos estructuramos de manera que siempre teníamos una brigada móvil y un puesto médico de planta que atendía casos de gravedad. Lo que me impulso fue ver tantos jóvenes agredidos y heridos. Con el transcurso de los días las heridas eran más graves por tiros de Ak y ahí nos coordinamos mejor. Mi trabajo fue meramente médico y así como la atención y coordinación de los puestos médicos”, explicó Navarrete al Diario Libre Digital.

Dos veces lo detuvieron

Después de la brutal “operación limpieza” ordenada por la vicepresidenta de Nicaragua Rosario Murillo, Navarrete quedó mal visto por la Policía de Masaya, al punto que a finales de julio de 2018, se vio obligado a exiliarse en Costa Rica, pero por la difícil situación en ese país sureño, decidió regresarse a su tierra y refugiarse en la ciudad de Estelí. En septiembre de ese mismo año, este bombero vuelva a Masaya y es capturado por la Policía. Estuvo preso por dos días, pero al parecer por un error de procedimiento fue dejado en libertad.

“En noviembre de ese año, yo me encontraba almorzado en un local de Nindirí, cuando de pronto entraron cuatro policías y me levantaron del lugar, para llevarme detenido. Estuve en la subestación de esta ciudad por unas horas, después me llevaron a mi casa y la allanaron, buscando mi celular, pero no lo encontraron, ese día estaban como diez patrullas frente a mi casa. Dos comisionados me comenzaron a insultar porque me dijeron que así me querían ver.

Enseguida fui llevado al Chipote, donde estuve 25 días hasta mi traslado al Sistema Penitenciario La Modelo. Ahí dentro fue una experiencia nueva, porque nunca había estado preso, nunca, eran horas terribles, un día me hicieron más de diez interrogatorios con golpes, torturas y violencia sicológica”, recuerda mientras se le quiebra la voz, enseguida respira y continúa.

Chéster Navarrete. Fotografía tomada de sus cuenta de Facebook.

“En esa cárcel pasé siete meses, pero no me arrepiento de haber participado en las protestas y de dar atención médica a la gente, y lo volvería a hacer. La experiencia de estar encarcelado me dejó muchas enseñanzas, mi vida cambió totalmente y dio un giro de 180 grados, los cuales me han enseñado a valorar las cosas desde las más pequeñas hasta las más grandes, y le doy gracias a Dios que estoy vivo, porque hoy muchas madres no tienen a sus hijos. Te cuento que unas de las experiencias más fuertes (en la cárcel) fue la muerte de don Eddy Montes, porque yo le di asistencia médica dentro de la penitenciaría, fue algo muy difícil. Adentro todos (los presos políticos) éramos muy unidos, aún con nuestras diferencias, pero con un mismo objetivo de remover a la dictadura Ortega Murillo y que si salíamos vivos o muertos quedaría constancia de nuestro compromiso con nuestro pueblo”, subrayó el paramédico.

Pide a los nicas que tomen medidas contra el coronavirus

La trayectoria al servicio de la comunidad como bombero y paramédico de este joven es muy conocida no solo a nivel del departamento de Masaya, sino también en todo el resto del territorio nacional.

Aunque asegura que se “muere” por regresar a su terruño, tiene sus razones para no hacerlo en estos momentos.

“Le digo a mi pueblo que sigo comprometido con ustedes, y que los tiempos de Dios son perfectos y en su momento voy a regresar. Mi mensaje es que tengan fe, firmeza y paciencia porque esto va a terminar pronto en Nicaragua. Confiemos únicamente en Dios y no en los hombres. Solo Dios sabe cuándo la dictadura Ortega- Murillo va a caer, sigamos luchando por nuestra libertad. Quiero aprovechar este espacio que me brinda Diario Libre Digital para hacer un llamado a la población a que se cuide y tome las medidas de higiene para contrarrestar y prevenir el Covid 19. Tengamos compromiso con nuestra integridad física y la de nuestra familia, y ¡Que viva Nicaragua libre!”, externó el exiliado.

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