¿Cuán efectivas son las cabinas desinfectantes? Expertos explican su uso

Rosa Flores se presenta como todos los días a su trabajo en una universidad de Managua, sin embargo antes de ingresar a sus oficinas debe tomar una porción de alcohol en gel en sus manos y posteriormente ingresar a una cabina desinfectante donde una tubería que está colocada sobre la cabina rocía sobre todo su cuerpo un líquido transparente, mientras ella mantiene sus manos en alto.

Rosa, al igual que muchos ciudadanos, desconoce si la medida podrá o no contribuir a prevenir el contagio del COVID-19, pero cumple con el requerimiento con la esperanza de prevenir mayores contagios de esta enfermedad.

“Yo no sé para qué son esas cabinas, ni siquera sé qué fue lo que me echaron (…) pero yo lo hago porque dicen que eso es bueno para prevenir ese virus que anda matando a la gente”, dijo Flores a la Voz de América.

Las cabinas desinfectantes o sanitizantes se han popularizado en Nicaragua y son utilizadas como una medida de prevención ante el brote de coronavirus en el país.

En un centro comercial de la ciudad otro ciudadano, Oscar Morales, se mostró confiado al utilizar una cabina desinfectante, ya que considera que “si las están utilizando es porque son efectivas, de lo contrario no sería permitido que ingresen al país”.

¿Pero qué tan efectivas son para prevenir el virus?. La infectóloga María Mercedes Somarriba dijo que no existe evidencia científica de sus beneficios.

Sobre el tema, la doctora explicó que, “no hay estudios de investigación serios que te digan que son efectivas. No existen. En algunos países las han quitado porque se ha demostrado que no son efectivas».

Somarriba subrayó que las medidas que se han demostrado como efectivas son el distanciamiento y la higiene de manos, no tocarse ojos, nariz y boca.

Las cabinas desinfectantes o sanitizantes se han popularizado en Nicaragua. Fotografía VOA:

La especialista advierte que el uso de estos procedimientos puede relajar en la población las principales medidas de autocuidado que hacen las autoridades sanitarias como el lavado de manos con agua y jabón y el distanciamiento social, ya que se puede generar la falsa sensación de que al ser rociado con esta sustancia ya no se necesitan otras medidas o acciones.

De la misma opinión es el epidemiólogo Leonel Arguello. Argumenta que la asociación de químicos de Guatemala pidió eliminar el uso de estas cabinas por el daño que podían hacer a la piel y porque no son efectivas.

“En el caso de Nicaragua no sabemos qué sustancia se está utilizando, alguna gente usa amonio cuaternario pero este es únicamente efectivo en superficies. No hay evidencia que ese tipo de cabinas sirvan o sean efectivas”, dijo.

Otros países como México y Guatemala han descartado la efectividad de este tipo de sistemas de aspersión y otros similares alegando que no hay evidencia científica ni aprobación de su uso en seres humanos y que las sustancias empleadas, entre las que incluyen el amonio cuaternario, se usan para desinfectar superficies inertes y no en seres humanos.

La organización Mundial de la Salud no recomienda el uso de cabinas desinfectantes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda el uso de túneles u otras estructuras físicas (cabinas, gabinetes, puertas) con rociado de productos para la desinfección, ni dispositivos de pulverización ni radiación según un comunicado emitido hace algunas semanas.

La organización indica que dichos túneles y dispositivos similares pueden conducir a una mayor dispersión involuntaria del virus.

“La percepción de desinfección podría dar como resultado una falsa sensación de seguridad y desalentar acciones con eficacia comprobada, como el distanciamiento social, el lavado de manos, evitar tocarse la cara y el uso de máscaras. La acción de pulverización podría aerosolizar y, por lo tanto, dispersar el virus a través de gotas que aumentan la transmisión”, apuntan.

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