La mataron para robarle en Juigalpa, Chontales

Las autoridades informaron este miércoles la detención de dos sujetos que podrían estar vinculados al crimen de una mujer en Juigalpa, Chontales.

La Policía destacó que los sospechosos Elvis Amador Rivera, alias «José lito» y Nerys Padilla Vanegas, habrían asesinado a Rosa Argentina Arróliga Sequeira para robarle.

La occisa de 30 años, quien deja en la orfandad a un menor de edad, deseaba mejorar su vivienda.

Los sospechosos supuestamente la buscaron y ofrecieron venderle láminas de zinc a precio favorable.

«Josélito» la citó en una de Cofradía, en la comunidad San Ramón, en Juigalpa, Chontales.

Al concretarse el encuentro, los dos sujetos, según las autoridades, la atacaron y le robaron cuatro mil córdobas en efectivo.

Los sospechosos huyeron, pero las autoridades lograron ubicarlo.  Se conoció que la familia doliente tenía conocimiento que su pariente se reuniría con los dos investigados.

Este martes, los restos de Arróliga fueron sepultados en el municipio de Comalapa, Chontales.

La Organización Católicas por el Derecho a Decidir, dio a conocer que otra fémina también perdió la vida en los últimos días.

De acuerdo al organismo, una mujer de 37 años fue asesinada  por desconocidos en la comunidad  Apatillo, municipio de Matiguás, Matagalpa.

En su cuenta en Facebook, la organización compartió la  publicación de un medio radicado en zona norte del país.

El medio, Mosaico Informativo destaca que a la víctima Ana María Veláquez le propinaron más de 10 machetazos en diferentes partes de su cuerpo.

Indica que Velásquez era propietaria de un reconocido bar  y el día del crímen, el pasado domingo, se reunió con su ex pareja, un ganadero de la zona.

Al  retornar a su casa, fue atacada en el trayecto que une las comunidades de Apatillo y el sitio histórico de Pancasan.

Sobre este crimen, las autoridades aún no se han pronunciado.

El 19 de abril en Ciudad Sandino, la joven Tatiana Lacayo Reyes murió al caer en un pozo profundo.

A la jovencita, Carlos Selva Torres la empujó porque se resistió a sostener relaciones sexuales con él.

Por varios días sus familiares la buscaron en un predio valdío detrás de una cooperativa de transporte.

Localizaron su cadáver por el vuelo en círculos que aves de rapiña hacían sobre el pozo.

Para extraer los restos, fue necesario la intervención de rescatistas de los bomberos.

En la primera incursión los bomberos encontraron chinelas y una blusa. En la segunda ocasión, se retiraron porque no encontraron el cuerpo, solo una enorme cantidad de piedras. En la tercera y última incursión, excavaron y encontraron el cuerpo de la víctima, en estado avanzado de descomposición.

Actualmente Carlos Selva Torres enfrenta un proceso legal.  Todavía no se ha establecido la apertura del juicio que hará frente.

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