El diario vivir con el Coronavirus en Nicaragua

“¡Atención, mucha atención!… nota de  duelo. El señor Máximo Mendoza ha fallecido, sus  hijos Leonardo, Carlos y Rosa le invitan a sus funerales. Por su grata presencia, la familia les estará eternamente agradecido”.

“¡Atención mucha atención!…Nota de duelo”, repite una vez más su letanía el autoparlante que avanza lentamente por las calles de este barrio de Managua.

Hubo un tiempo en que pocos prestaban atención a esa voz metálica que anuncia los decesos en el barrio.

Ahora el “!atención mucha atención!”, no solo suena diferente, sino que trae consigo un mensaje implícito: el coronavirus, el virus que nació al otro lado del mundo, ya está en el barrio y ha cobrado varias víctimas.

Según sus familiares, antes de morir, a don Máximo le dio dolor de cuerpo. Presentó fiebre y se le notó agripado, pero como no era un hombre “flojo”, no guardó reposo y salió todos los días a trabajar como vendedor ambulante.

Un sábado a inicios de junio, fue visto junto a Greta, su hija menor, mientras iban por las calles del barrio ofertando nacatamales.

Ese día, la jornada terminó temprano, pues no hubo compradores. Fue mientras volvían a casa que el hombre repentinamente sintió una “presión fea” en el pecho, como esas que afirman tener las madres cuando a uno de sus hijos les pasó algo.

El anciano finalmente descansó el resto del fin de semana, pero en la tarde del lunes volvió a experimentar esa “presión fea”.

Su hija, la acompañante de largas jornadas de ventas, al verlo sin fuerzas y cansado, lo cargó de su habitación  hasta la entrada principal de la casa.

Detuvo un taxi, para llevarlo al hospital, pero era inútil, Mendoza murió en el trayecto, de modo que al  ingresar a la sala de emergencias del hospital Fernando Vélez Paíz , lo único que tocó hacer fue el papeleo para retirar su cuerpo de la morgue.

ORDENAN ENTIERRO EXPRÉS

Aunque el médico que atendió a Mendoza se negó a confirmarle que la causa de la muerte era el coronavirus,  antes de entregar el cuerpo les recomendó que no lo velaran. Y así fue, del hospital lo trasladaron directo al cementerio.

No hubo despedidas, ni culto, ni misa, ni nada. Un pariente que desconocía las orientaciones médicas fue quien contrató al vehículo del perifóneo para anunciar la vela.

OTRAS VÍCTIMAS

Esa misma noche, la voz metálica y su infaltable ¡Atención mucha atención! anunció el ” sensible fallecimiento” de Griselda Castellano y Roger Bermúdez. Ambos adultos mayores y sospechosos para los vecinos de también haber sido víctimas del Covid-19.

Castellano y Bermúdez permanecían en sus hogares  y  no entraron en contacto con extraños. Tampoco fueron velaron y aunque han transcurrido varios días sus familiares evitan hablar del tema.

CONVIVIENDO CON LA ANGUSTIA

A escasos 700 metros de la propiedad  de Bermúdez, una familia vive su propio drama. Uno de sus miembros ha sido diagnosticado positivo al virus y para sufragar los gastos de la consulta médica privada y el alquiler de un tanque de oxígeno para que un médico privado lo atienda han recurrido a préstamos.

“En la clínica le dijeron que su caso es leve, por eso no lo internaron, pero ya dos veces se nos ha puesto grave. No nos dicen que el  hospital está lleno, sino que su caso es leve , pero aun así, le cuesta respirar “, cuenta Antonia Vasconcelos, quien accedió hablar del tema pero  a través  de una llamada telefónica.

Cansada por días de angustia y desvelo, explica que han alquilado un tanque oxígeno por un mes para evitar una tragedia, pero no quiere imaginar siquiera que hubiese sido de su pariente de no ser  por ese “pulmón extra” .

Las redes sociales muestran anuncios en los se alquilan tanques de oxígeno a 120 córdobas el día, previo depósito de 200  y hasta 250 dólares. Adicional el pago de mil córdobas por el llenado del tanque en una empresa localizada sobre la  carretera Panamericana Norte.

“El tanque nos dio paz a todos, gracias a Dios está mejorando, ya se le nota el cambio”, comentó Vasconcelos.

OTROS SOSPECHOSOS

En esa misma zona ubicada al suroeste de Managua,  tres familias más enfrentan la misma situación.

Los vecinos se enteraron porque vieron entrar en esos hogares, al mismo médico que atendió al familiar de Vasconcelos. Las casas permanecen con las puertas cerradas y sus ocupantes por ratos se les ve en la acera.

Los vecinos afirman que desde hace algunos días esas familias han evitado las conversaciones y en el rostro reflejan preocupación.

“Ya no son aquel grupo de personas que los fines de semana se sentaban bajo la sombra de un árbol laurel a conversar  mientras sonaba la radio”, dijo uno de los vecinos.

UN MISMO BARRIO, NUEVOS HÁBITOS

En este barrio la nueva normalidad es hacer filas para ser atendido en la pulpería; y aunque los dueños de los pequeños negocios no usan mascarillas, sí han colocados plásticos o fibra de poliuretano en las verjas por donde atienden a los clientes.

Las clases no se han suspendido en las escuelas públicas de Nicaragua, no obstante la asistencia ha disminuido por temor al contagio. Fotografía VOA-

Los carteles de “por favor no siente al niño en la lozeta”; han sido sustituidos por  otros que dicen “solo se atenderán a quienes tengan mascarillas”.

Las filas que se veían en las fritangas, ahora se han trasladado a las farmacias del vecindario.

A quienes llegan ahí, las regentes les recomiendan azitromicina, acetaminofén, ivermectina o loratadina, por si aparecen dolores musculares, fiebre o cansancio.

Los vendedores que esperaban pacientemente la entrada y salida de alumnos en los colegios cercanos han tenido que emigrar a otros puntos.

Los conductores de mototaxis -también llamados caponeros-, reacios en un principio al uso de mascarilla han empezado a usarlas, los sensibilizó el hecho de que uno de sus colegas permaneció hospitalizado por dos semanas.

“El dicen que se murió fulano” que estuvo en las bocas de los habitantes en los meses de Mayo y Junio, ha desaparecido. Las hierbas como manzanilla, orégano y eucalipto ya no están en su mejor momento. ¿Qué cuántos se han muerto a causa del coronavirus en el barrio nadie sabe, pero todo fallecimiento es sospechoso?

La desinformación reina y  la gente tiene dos estadísticas sobre el avance de la pandemia en el país. Por un lado está la que ofrece eventualmente el Minsa, y por el otro el  Observatorio Ciudadano.

Mientras el Minsa se enfoca en minimizar  y convivir con la emergencia, el Observatorio visibiliza los casos y demanda mayor apertura  por parte de las autoridades. Para el Minsa, 2,411 personas se han contagiado del virus, de esos 1,993 se han recuperado y 91 han fallecidos.

En tanto el Observatorio destaca que hasta el primero de este mes 7,402 personas se han contagiado y unas 2,087 han fallecido acasua del Covid-19. La Organización Panamericana de la Salud ha solicitado al  Gobierno que brinde con mayor regularidad informes sobre el avance del virus.

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