Diriamba: develan monumento al Güegüense, en homenaje a su madrina, Luvy Rapaccioli

Con el chischil al aire, la pose de danza y sus máscaras de macho y mestizo, con un costado de la Basílica Menor de San Sebastián como respaldo de lujo, se erige el monumento en homenaje al baile tradicional de El Güegüense y a Luvy Margarita Rapaccioli Navas, quien se ha dedicado a rescatarlo en la ciudad de Diriamba.

El monumento lo develizaron la tarde de este jueves, 13 de mayo, y está ubicado en uno de los jardines de la basílica de San Sebastián, el intercesor al que tanta fe le tiene Rapaccioli, una de las guardadoras de los tesoros del Güegüense.

La señora Rapacciolli es madrina de este baile tradicional que sale a las calles de Diriamba durante las festividades de San Sebastián, en el mes de enero. Ella asumió esa responsabilidad desde el año 2005, cuando la obra fue declarada Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

“Este homenaje me llena de luz”

La inauguración estuvo a cargo del padre César Castillo, párroco de la basílica y vicario foráneo de Carazo, y Rapaccioli estuvo presente en el emotivo homenaje.

“Buenas tardes a la familia que ha procurado realizar este monumento y esta placa, buenas tardes Luvy. En nombre de la comunidad católica y de la feligresía de San Sebastián queremos darte la bienvenida. Decía  un hermano sacerdote que las cosas se hacen en vida, sabemos que estás en un momento difícil y queremos ofrecerte este monumento y la placa, sobre todo.  Este monumento que representa al Güegüense, parte de la cultura del pueblo diriambino. Esta iniciativa, pienso, tuvo que hacerse en otro momento, por parte de las personas que dirigen, pero lo hacemos aquí en la basílica y en familia, que Dios te bendiga y siempre seguimos orando por ti”, señaló el sacerdote.

La familia Rapaccioli quiso hacer este homenaje a la madrina del Güegüense por su labor de apoyo y rescate a esta obra cultural y para que lo reconozcan las futuras generaciones.

Visiblemente emocionada,  la homenajeada dijo que esta acción le ha ayudado  a sentirse mejor y la llenó de luz y de alegría.

“Me siento muy feliz con el homenaje. Ha sido una sorpresa muy grata, especial por el cariño del pueblo y el cariño de mi familia hacia mí. Le doy la gracia al padre César, que con todo cariño dio  ese espacio para el monumento al Güegüense y a mi persona te. Doy las gracias a a Dios Todopoderoso, a la virgen santísima y a mí intercesor San Sebastián, que me proteja siempre”, dijo a Diario Libre la señora Rapaccioli.

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