Managuas celebran a un Santo Domingo “usurpador”

Este domingo, 1 de agosto, la imagen de Santo Domingo de Guzmán, que se venera en Managua desde hace 136 años aproximadamente,  permaneció en la iglesia de Las Sierritas, donde se realizó la solemne eucaristía, mientras en las calles cientos de devotos celebraban con una imagen “sustituta” facilitada por la Alcaldía de Managua, desobedeciendo la decisión eclesial de no realizar procesión por el Covid-19.

El 18 de julio, el cardenal Leopoldo Brenes hizo pública una carta en la que exponía que la crítica situación sanitaria por la pandemia del COVID, así como las mutaciones de este virus “que están causando angustia, dolor, y muerte entre nosotros nos exige mantener como Iglesia la opción responsable por la vida que implica evitar al máximo las aglomeraciones de personas”.

Asimismo, argumentó que después de escuchar y valorar diversas opiniones sobre todo las de los especialistas en salud; “aún no es tiempo para realizar procesiones y actividades religiosas que impliquen concentración excesiva de fieles. No es falta de fe, ni falta de aprecio a nuestra piedad popular; es responsabilidad de Iglesia y reconocimiento consciente que la verdadera piedad y devoción están en el corazón que se hace altar y como signo agradecido del amor a Cristo, a nuestra Madre Santísima y a nuestros Santos Patronos”.

Sin embargo, esta decisión fue contravenida este 1 de agosto, cuando dio inició el periplo procesional con la réplica del “mocito” patrono de Managua. Según informaron medios oficialistas,  el comité de cargadores tradicionales de Santo Domingo  se hizo cargo de organizar la romería que tuvo una convocatoria masiva, sin embargo,  el sacerdote Boanerges Carballo, párroco de las Sierritas, de manera indirecta desmintió tal información. Pocos asistentes usaban mascarillas en aquel ambiente de algarabía.

Cargadores tradicionales estaban en la iglesia

Al iniciar la homilía, el padre Carballo hizo un agradecimiento “a los hermanos miembros del Comité Parroquial de Santo Domingo en Las Sierritas, los que llamamos los cargadores, que no solamente se ha mantenido obediente y fiel al obispo y a la iglesia,  sino que también cuidaron 24 horas cuidando la parroquia, cuidando la imagen, en servicio de la logística interna que significan estas festividades para nosotros,  como lo han hecho por más de tres décadas”.

Asimismo, dijo que “el señor les está dando una señal para que no nos olvidemos cuál es la devoción, la fe, la caridad, es el signo que con la iglesia queremos dar en nuestra patria y en nuestras comunidades cristianas, de que con Santo Domingo, todos hermanos”.

La convocatoria de procesión realmente fue exitosa en el sentido de que resultó masiva y contó con la presencia de muchos promesantes  ataviados con los trajes folclóricos tradicionales. Lo que también fue notorio es que pocas personas usaban mascarillas y por supuesto que era imposible mantener el distanciamiento social en tamaña aglomeración.

Si por fe o por tradición la gente acudió a la procesión, no se sabrá, lo único que quedó claro es que celebraron una imagen “impostora”.

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