Tertulia «robertosanchezca» en el INCH, para homenajear al eterno enamorado de Managua

“Hippie, guerrillero, militar, poeta, escritor, artista, académico, periodista casi hermano cristiano”,  todo eso fue el eterno enamorado de la historia de Managua, Roberto Sánchez  Ramírez, según lo describe su viuda Marlitte Rojas, quien está contenta por la tertulia cultural “robertosanchezca” que este 19 de noviembre se desarrollará en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, por el quinto aniversario de su fallecimiento.

La tertulia será un merecido homenaje a este hombre que siempre tenía una sonrisa para compartir y mil datos históricos para ilustrar, y según la invitación del INCH, será un espacio en el que destacados académicos, periodistas, escritores y tradicionalistas del folklore nacional harán referencia al legado de Roberto, su aporte como historiador, su vocación al rescate del patrimonio histórico de la capital, de su trabajo periodístico, y,. por supuesto, de su personalidad y vivencias.

“Quiero agradecer al Instituto de Nicaragüense Cultura Hispánica, a su junta directiva y especialmente al presidente de su junta directiva, René González Mejía, por este reconocimiento a Roberto en su  quinto aniversario de su fallecimiento”,  dijo Rojas.

Asimismo, señaló que le gusta que la tertulia  se llame “robertosanchezca”, porque asegura que él era un torovenado al que le  fascinaban todas las fiestas patronales de Nicaragua.

“Él dejó el ombligo en Masatepe, pero se enamoró de Managua, la novia del Xolotlán, y lo hicieron  hijo dilecto de la capital, por  el trabajo de rescatar la memoria histórica de Managua en las administraciones de la alcaldía con Herty Lewites  y con Nicho Marenco, que en paz descansen, y sé deben estar arriba platicando con él. Después lo continuó también con Don René Núñez en la Asamblea Nacional, entonces creo que todos están reunidos ahí arriba, platicando”,  recordó.

La tertulia que se llevará a cabo en el INCH, hoy, a partir de las 5 de la tarde, será todo un espectáculo de cultura nacional, habrá música de marimba y el brindis será con chicha de maíz, sin faltar un “vigoronazo” para saludar al siempre vivo Roberto Sánchez.

Sánchez Ramírez falleció a sus 76 años, siendo aún un hombre activo  que se llevó consigo muchos proyectos para el rescate de la historia de Managua.

Rescate de la Hacienda San Jacinto

Las “andadas” históricas de Roberto Sánchez iniciaron cuando apenas tenía 15 años y era estudiante del Instituto Nacional Ramírez Goyena. Él participó junto a Carlos Fonseca y al profesor Guillermo Rothschuh Tablada en el rescate de la hacienda San Jacinto, donde realizaron  un acto simbólico “contra de los filibusteros que habían mancillado la patria en 1856”.

Sánchez recibiendo una de muchas distinciones. 

“En los años sesenta comenzó a colaborar con el Frente Sandinista y sufre cárcel, persecución y tortura, pero él supo llevar eso. Fue en los años 70, creo que en 1972, que Roberto fue a poner la bandera de Nicaragua en el  cayo Quitasueño. Él fue con gente originaria de Bluefields y dice que en una barra de pan metieron la bandera de Nicaragua, que fue la que ondeó por primera vez en ese cayo caribeño”, prosiguió.

La señora Rojas recuerda que sobre esa misión el historiador decía: “si hubiera sabido a dónde iba no hubiera ido, porque  el mar estaba picado y las olas eran horribles, pero bueno, llegaron y cumplieron su objetivo.”

Formó parte de una canción de palo de mayo

Él también se consideraba hijo del Caribe  y fue la primera persona que en los años 70 trajo a un grupo de música del Caribe, que era el grupo Gamma y tocaba originalmente el tululu pasanda y en esa canción dice “tulululu pasanda, Roberto Sánchez pasa, lo que pasa es que después lo empezaron a cantar por aquí por allá y borraron a Roberto”.

Y el pícaro Roberto Sánchez por poco y llega a tomar los hábitos, según recuerda Marlitte Rojas: “estudió un tiempo en el Instituto pedagógico, entonces sintió la vocación de que quería ser hermano cristiano y se fue a Europa a estudiar en Francia, por eso sabía hablar francés y yo me quedaba asustada porque nunca se le olvidó el francés, pero sufrió una caída que  le fregó su columna y se tuvo que regresar”.

 

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