Las periodistas estámos abonando al feminismo, dicen las ganadoras del Premio alemán de Periodismo Walter Reuter 2021

Deustche Welle 
Gewinner | Walter Reuter Preis
En su edición 15, el premio tuvo como tema las «Violencias de Género y los Movimientos Feministas». Las ganadoras cuentan las historias que les valieron este reconocimiento en entrevista con DW.

No es casualidad que tres comunicadoras se hayan hecho con los primeros lugares del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter 2021 (PAPWR) , que en su edición número 15 tuvo como tema las «Violencias de Género y los Movimientos Feministas”, pues en su opinión, algo que necesitan actualmente las mujeres es unidad, solidaridad y apoyo para hacerse ver y escuchar.

En entrevista con Deutsche Welle -una de las ocho instituciones alemanas organizadoras del codiciado galardón que desde 2006 se entrega en México-, las ganadoras relatan cómo caminar junto a las protagonistas de las historias que les valieron el reconocimiento a su trabajo periodístico, les cambió la vida.

Lucha y valentía para la transformación social

A Vanessa Job Valle, primer lugar en la categoría «Radio, Televisión y Multimedia”, la valentía de Olimpia, una joven estigmatizada sexualmente en redes sociales, le ha dado impulso para seguir contando historias como ésta: la de una chica decidida a transformar su tragedia en una ley contra la violencia de género digital en México.

Esta pelea y la de otras tantas mujeres quedaron plasmadas en la serie documental «La culpa no es mía”, transmitida en Canal 14 y hecha con la coautoría de Christian Misael Palma Montalvo.

«Me cambiaron la vida. El feminismo también me ha atravesado a mí y ahora está en todo lo que hago, en mi labor periodística”, dice Job. «Me veo contagiada por estas mujeres más jóvenes que están cambiando la vida con su fuerza”.

La misma experiencia comparte Alejandra Mabel Crail Pérez, primer premio en «Prensa Escrita” por «Andrés Roemer: el excéntrico embajador que viajó a París con su piano”, investigación publicada en la revista Emequis del abuso de poder, la impunidad y la corrupción de un exdiplomático mexicano, sobre el que pesan más de 60 acusaciones de violencia sexual femenina.

En sus palabras, las periodistas «estamos impulsando un cambio social y eso lleva tiempo”. Asegura sentirse honrada de poder contar y atestiguar esas luchas. «Y abonar desde el periodismo para hacer entender a la sociedad la importancia de que se combata la violencia de género”.

La ola feminista que frenó la pandemia

A modo de protesta contra el machismo, los feminicidios y la violencia de género, el 9 de marzo de 2020 un gran número de mexicanas se sumó al paro nacional «El nueve nadie se mueve”, pero el epítome de esta batalla y del movimiento #MeToo tuvo lugar horas atrás, el 8 de marzo (Día Internacional de la Mujer), en diversos puntos de México, poco antes de declararse la pandemia. En un hecho inédito, miles de mujeres de todas edades, estratos sociales, ideologías e identidades marcharon juntas para exigir una vida libre de violencia, derechos e igualdad.

La imagen más emblemática del 8M fue captada en Ciudad de México por Andrea Alejandra Murcia Monsiváis, de la Agencia Cuartoscuro. Por eso recibió el galardón en la categoría «Foto y Caricatura” durante la premiación, realizada el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres (25.11.2021) en el Goethe-Institut Mexiko.

Su fotografía «Bárbara 8M” es una paradoja: una pequeña indígena jugando alegremente frente a la sede presidencial mexicana, protegida por vallas donde están escritos cientos de nombres de niñas y mujeres desaparecidas o asesinadas.

Para su joven autora, «ser mujer en México puede ser una sentencia o un panorama muy desgarrador”: niñas que se venden o a las que no se les permite estudiar.

No obstante, también «es una semilla para poder soñar, creer en mundo mejor, pero antes de desearlo tenemos que procurar estar vivas y eso es a diario porque 11 mujeres al día no regresan a casa y un día puede ser nuestra hermana, nuestra mamá, incluso nosotras mismas”, advierte.

Inclusión masculina en el problema

Ser mujer no fue un obstáculo, como en otros ámbitos, para que Vanessa Job, pudiera hacer la serie documental premiada. Visibilizar sus problemáticas le abrió «las puertas de canales de comunicación, empatías y sinergias, resiliencia y solidaridad”.

Su colega el director de fotografía no tuvo la misma suerte, por ser hombre, al cubrir las manifestaciones feministas, «pese a que ha hecho todo un proceso de deconstrucción y no ejercer privilegios masculinos”, explica. «Las mujeres teníamos que encapsularlo, protegerlo para que no pintaran la cámara o le hicieran daño”.

El documental hecho por mujeres, principalmente, también busca concientizar a los hombres de las violencias invisibles y los micromachismos de los que no son conscientes.

La fotoperiodista Andrea Alejandra Murcia coincide con la inclusión informativa sin importar el género. «Debemos seguir haciendo un periodismo terco, honesto, apostando por las historias de hombres y mujeres muertos y desaparecidos, sin revictimizarlos”.

Un gremio que se fortalece

Aunque México sigue siendo uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo y el patriarcado sigue tomando las riendas de los medios de comunicación, el feminismo ha tenido un impacto positivo entre las mujeres que ejercen esta profesión.

«Vivimos momentos muy críticos y al mismo tiempo este movimiento ha cambiado el panorama. Es gran momento para romper el silencio, trabajar juntas para construir un mejor lugar”, dice Alejandra Mabel Crail, ganadora también del PAPWR en 2018.

«Estamos luchando juntas para mejorar las condiciones de vida que tenemos, exigiéndole a nuestras autoridades que podamos vivir seguras y libres”.

El #MeToo y sus consecuencias han dado esperanza a Vanessa Job, quien como periodista ha sufrido discriminación sexo-genérica, porque a partir de ello se empezó a hablar de la violencia que viven las mujeres en los medios de comunicación.

Por ejemplo, narra cómo se generó una alianza de unas 200 mujeres periodistas, quienes han armado un frente común «creando una hermandad, compartiendo contactos, cuidándonos unas a otras, monitoreándonos en las marchas, con solidaridad y empatía”. Se apoyan entre sí para afrontar asuntos personales, el COVID, la precariedad laboral, el acoso de todo tipo y la falta de seguridad.

«El feminismo ha impulsado el periodismo, como el periodismo ha impulsado esa cobertura”, afirma Job.

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