Conversatorio literario en el INCH con el laureado escritor dominicano Roberto Marcallé Abreu

Mientras el sol vigoroso del verano en Managua hacía estragos, él permanecía incólume en su oficina. Empezó a conversar con la serenidad de la sabiduría que solo la experiencia del día a día confiere y que el don de la palabra agudiza.

Poseedor de una sensibilidad inigualable para captar la esencia del ser humano y transformarla en el motor que da vida a personajes capaces de estremecer hasta los tuétanos en sus novelas y cuentos, el escritor Roberto Marcallé Abreu es sin duda uno de los grandes inevitables de la literatura contemporánea.

Periodista y escritor, el señor Marcallé Abreu es también el embajador de República Dominicana en Nicaragua y este 16 de febrero sostendrá un “Diálogo Literario” con el escritor Francisco Javier Bautista Lara, en el salón Darío Cervantes, del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, con apoyo de la Agencia española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Un encuentro con los clásicos

Prolífico escritor, con 36 obras publicadas y al menos 10 en el tintero, unas muy próximas a “salir del horno”, ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura en su país, en el año 2015, y acreedor de diversos premios por su producción, tanto en novela como en cuento.

Hace un año inició su misión diplomática en Nicaragua.

Es imposible hablar del gran escritor que es hoy sin hacer un flash back a su niñez y a su oficio como periodista. Si buscamos el origen de su encuentro con la literatura, quizás sería acertado decir que fue ella quien llegó a su vida y lo hizo de una manera magistral, poniéndolo cara a cara con los clásicos.

Como un fundido encadenado en el cine, el señor embajador recuerda que cuando él era un niño, su padre, de origen campesino, tuvo como obstáculo para su desarrollo la falta de formación, por lo cual decidió instruirse por medio de la lectura.

“Mi padre era un campesino que vino del interior de República Dominicana para hacer comercio. No era analfabeto, pero no tenía estudios. Muchos comerciantes le vieron capacidad  en las ideas que aportaba, pero en mi país  las personas  de bajo nivel cultural a veces usan la “s” de más y a él se le veía su bajo nivel cultural por el uso de excesivo de “s” y otras expresiones que no eran adecuadas, por ello, los miembros de la asociación de detallistas de Santo Domingo se reunieron y le dijeron que si él tuviera más educación  podría ascender y que necesitaba mejorar la forma de expresarse, usar más palabras y mayor precisión en su discurso, así que se fue a la principal librería de la ciudad y pidió, tras el consejo del vendedor, tres estantes de libros, como 100 o 200 volúmenes y volvió dos veces más”, recordó.

Asimismo, con una sonrisa de satisfacción dijo que él “era un muchachito terrible, la mayor parte del tiempo estaba de castigo”. Un día vio “un libro de Julio Verne, titulado “Dueño del Mundo”, y ya no pudo dejarlo. Después seguí con Alejandro Dumas, tomé a Tolstoi y Dostoyevski, Thomas Mann, Albert Camus. Fue el inicio de una vida dedicada a las letras.

Un escritor precoz

Tenía escasos 7 años cuando tuvo ese encuentro con los grandes, así que su formación literaria no pudo ser mejor, pero no solo leía, sino que también llevaba diarios, tomaba apuntes y leía periódicos.

Asimismo, asegura que “para ser es escritor no solo es necesario tener buena memoria, sino tener sensibilidad humana, porque la escritura es sensibilidad y la diferencia entre un escritor y los demás es que él necesita reproducir las experiencias que vive”.

Portada de uno de sus libros de historias en el que las personas que sienten que no hay oportunidades en la vida toman un rol protagónico.

El señor Marcallé Abreu se define como un trabajador de las letras, porque nunca ha dejado de escribir.

“Independientemente de todo el trabajo que tengas que realizar para vivir y subsistir, porque he trabajado como periodista, pero también en otros lugares, yo tengo como norma escribir. Hay personas que no pueden seguir escribiendo, porque sufren del síndrome de la página en blanco y no pueden arrancar, pero yo he luchado contra viento y marea para nunca dejarme dominar por una página en blanco. Diario trabajo de 2 a 3 horas y los fines de semana hasta 10 horas”, explica.  “Es una forma de vida”.

Los personajes de sus obras

La relación entre el periodismo y su obra literaria para él es fundamental, pues reconoce que “el periodismo es una acumulación de experiencias, de conocimiento de personas, porque las personas que están en nuestros libros, son las personas comunes y corrientes con las que tú te relacionas todos los días en diferentes circunstancias”.

Durante su carrera periodística se ha interesado por lo que llama reportaje humano y afirma que el periodismo da acceso a lugares, ambientes, circunstancias y problemas que la mayoría de las personas no tiene oportunidad de experimentar de forma propia.

En cuanto a si su obra pertenece a algún género, comparte que algunos críticos la inscriben en la novela negra, porque “describe el aspecto más oscuro de la condición humana, pero prefiero llamarme mejor un testigo de esa condición humana que quiere plasmar la interioridad de personas que pasan desapercibidas en el mundo.  Mis libros están desbordados de muchas historias personales y de muchos drama propios y ajenos.

Para él, el periodista “es un testigo de primera línea, entonces mucho de las historias mías se inspiran en vivencias que experimenté como periodista. El periodismo es una gran escuela, es una rama de las letras, pero la literatura es otra.  El periodismo es la vivencia, mientras que en la literatura juega un gran papel la imaginación y tu creatividad”.

De esas historias que lo atraparon en el periodismo recuerda a una joven que llegaba a la sala de redacción en la que él trabajaba y al ver su insistencia decidió atenderla. Su historia era un poco turbia, pues acusaba a un integrante de la policía que era su pareja, de abusarla. Él le prestó atención y luego, como ocurre en la realidad, la trama se fue complicando.

La mujer decidió darle otra oportunidad al hombre y cuando lo buscó le dijeron que había muerto. Era joven y saludable, así que ella aseguraba que lo habían matado por no haber autorizado la compra de unos Volkswagen brasileños por ser de menor calidad que los alemanes. Ella dio con lujo d detalles los nombres de las personas con las que él interactuaba y mientras Marcallé hizo su trabajo como periodista y logró construir una buena historia, aquello se volvió una bomba que disparó la venta de ejemplares, pero también los involucrados acabaron con la vida de la joven.

Sin duda, aquella historia no quedó solo en las hojas del diario, sino que del periodista pasó a la cabeza del inquieto escritor que se dejó nutrir de aquel drama humano.

Entre anécdotas, consejos para escribir y la recomendación infalible de nunca dejar de leer, los minutos transcurrieron en una amena charla que concluyó con la promesa de compartir más libros suyos y con el placer de tener en mis manos su obra “Las puertas cerradas”.

El interlocutor

El embajador Marcallé Abreu conversará con el secretario del INCH,  el escritor Francisco Javier Bautista Lara, quien desarrolla talleres, conferencias y seminarios para motivar la lectura y la creación literaria entre estudiantes, maestros y personas interesadas en incursionar en el fascinante mundo de la literatura.

Escritor Francisco Javier Bautista Lara.

Bautista Lara ha escrito diversos artículos y ensayos para diarios y revistas nacionales y  centroamericanas sobre temas literarios, históricos, sociales, políticos, económicos y de seguridad pública. Ha publicado 13 libros: Policía, seguridad ciudadana y violencia en Nicaragua (ensayos y un testimonio, agosto 2004), Entre autores y personajes (ensayos literarios, mayo 2005), Rostros ocultos (novela, noviembre 2005), A 150 años de la Batalla de San Jacinto (13 ensayos y 1 ficción desde la historia y actualidad de Nicaragua, mayo 2006).

También están sus libros Entre autores y personajes (edición ampliada, noviembre 2007), Inconclusos (20 narraciones de ficción, mayo 2008), Huellas del otoño (poemario, agosto 2011), Origen y Centenario del Instituto Pedagógico (ensayo, 2013), Manantial (novela, 2013), Encuentro (novela 2015), Último año de Rubén Darío -I ParteGuatemala, El Salvador, Costa Rica y Nicaragua (investigación documental, ensayo y notas, septiembre 2015) y Último año de Rubén Darío -II ParteHonduras y Panamá– (investigación documental, ensayo y notas, enero 2017) y Buen olor del ejemplo Siervo de Dios Mariano Dubón (enero 2018).

Tome nota

El conversatorio con el escritor Roberto Marcallé Abreu será a las 10 de la mañana y la entrada es gratuita, sin embargo, se pide puntualidad porque se cerrará el salón al completar aforo.

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