María del Carmen Pérez, la nicaragüense que ganó el Premio de Literatura Rogelio Sinán

La escritora jinotepina María del Carmen Pérez Cuadra ha logrado tejer una carrera literaria exitosa, tanto en versos como en prosa. Recientemente se convirtió en noticia al ganar el Premio Rogelio Sinán, por su novela “Memorias de una hija imaginaria”.

Pérez Cuadra vive entre la creación literaria, la docencia y la investigación. Es  licenciada en Arte y Letras y magíster en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Centroamericana de Managua, y doctora en literatura por la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Sus cualidades académicas le han permitido ser becaria del programa doctoral ANID Chile. En 2014 obtuvo el Primer lugar del Certamen María Teresa Sánchez por su libro de poemas Letras para ser embalsamadas. En 2013 obtuvo una beca de escritura del Fondo del Libro y la Lectura otorgada por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (Chile), para escribir su libro de cuentos Una ciudad de estatuas y perros. (Santiago de Chile: Das Kapital, 2014). En 2008 ganó el Primer Lugar del Concurso Nacional de Poesía Inédita “El Cisne”, convocado por el Instituto Nicaragüense de Cultura y la Alcaldía de Ciudad Darío.

Asimismo, su libro de cuentos Sin luz artificial (Managua: CIRA, 2004) obtuvo en 2004 el Premio Único del II Concurso Centroamericano de Literatura Escrita Por Mujeres “Rafaela Contreras”. Sus narraciones y poemas han sido publicados en diversas antologías de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa, y han sido traducidos al farsi, islandés, francés, inglés, alemán y húngaro. Su más reciente publicación es Isonauta. Parafernalia Ediciones, 2020.

A pesar de ser caraceña de cepa, gran parte de su vida la ha transcurrido fuera de Nicaragua, sin embargo, no se considera exiliada, sino migrante.

¿Desde cuándo estás fuera de Nicaragua?

Por distintas circunstancias me ha tocado vivir buena parte de mi vida fuera del país. He vivido por algún tiempo en Costa Rica y Estados Unidos. Mi último lugar de residencia es Santiago de Chile, vine acá pensando en quedarme dos años, pero he vivido aquí durante 12 años.

 ¿Cuándo iniciaste tu carrera literaria?

Creo que mi carrera literaria empezó el día en que gané el Premio Centroamericano Rafaela Contreras, en 2004, lo que permitió la publicación de mi primer libro de cuentos: Sin luz artificial. Pero lo cierto es que nunca estuve segura si ya tenía una carrera literaria como tal, porque he publicado muy poco. Pienso que, aunque tengo mucho material inédito y he ganado algunos premios, he publicado muy poco. En 2014, por ejemplo, gané el Premio María Teresa Sánchez con un libro de poesía (Letras para ser embalsamadas), pero a la fecha el libro sigue inédito.

 ¿Qué géneros has escrito?

Novela, cuento, poesía, microficción… y también escribo artículos académicos.

Compartinos un poco sobre el argumento de tu novela ganadora del premio Rogelio Sinán

Memorias de una hija imaginaria es una novela corta que trata del viaje que hace una mujer migrante hacia su patria. Este traslado no solamente es a nivel geográfico, sino también a un nivel existencial. A fin de cuentas, trata sobre el amor, el resentimiento y el dolor de la separación.

¿Qué significa para vos haber ganado el Rogelio Sinán?

Me siento honrada y agradecida. Y es porque las obras que han ganado el Sinán son obras magníficas y de excelencia. Piensa que el proceso de evaluación del ganador o ganadora pasa por la mirada rigurosa de un jurado de excelencia, y eso estremecedor. Por ello saber que el jurado vio mi obra de forma anónima y que la eligieron por mayoría para ser parte del legado de este prestigioso premio centroamericano me conmueve y me reconforta al mismo tiempo. Me invita ha pensar que en todos estos años de lucha con la escritura algo he aprendido.

¿En qué otros proyectos estás trabajando?

Actualmente estoy haciendo investigación sobre narrativa de mujeres de Centroamérica y el Gran Caribe Hispano, porque es un área en la que deseo seguir especializándome. Además de algunos artículos académicos que tengo en proceso, sigo escribiendo poesía y ficción, ya sea novela, cuento y microficción. De todo, lo más difícil o desafiante me ha parecido la microficción.

 ¿Qué extrañas de tu terruño?

El abrazo de mi madre y de mi abuela. La risa de mis hermanos. La voz de mi padre diciendo mi nombre. El fantasma de mi perro, Fargo. El preticor.

 

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