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La mayoría de las actividades económicas no volverán a experimentar crecimientos fuertes en los próximos tres años, admite régimen

Construcción, minería, industria manufacturera, sector agropecuario, pesca, salud y enseñanza son algunos sectores con menos dinamismo

La mayoría de las actividades económicas no volverán a experimentar crecimientos fuertes en los próximos tres años, admite régimen

Las nota sobresaliente en crecimiento económico para 2022 será para el sector de hoteles y restaurantes, según las proyecciones del Producto Interno Bruto (PIB) que publicó el Ministerio de Hacienda y Crédito Público. El resto de sectores muestran una caída en el índice, algunos de ellos de manera estrepitosa. 

Según el Marco Presupuestario de Mediano Plazo 2023-2026, elaborado por la entidad encargada de la política fiscal del régimen de Daniel Ortega, en la sección Programa Económico Financiero (PEF) 2021-2025, “el ejercicio de programación financiera tiene como base de información los supuestos macroeconómicos, que incorporan las principales variables macroeconómicas y demográficas”. 

Además, que “las variables son proyectadas tomando en consideración las tasas de crecimiento de la economía mundial, en particular de los principales socios comerciales del país, así como la evolución de los precios internacionales del petróleo, índice de precio de alimentos y las proyecciones de tasa de interés a nivel internacional”. 

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Según las proyecciones, para el recién finalizado año 2022, el sector hoteles y restaurantes se ubica en el primer puesto, muy distante del resto de sectores clasificados, con 17.5 por ciento de crecimiento, siete puntos de lo alcanzado en 2021. Además, es el único sector que muestra este comportamiento en comparación a las otras 18 áreas enlistadas. 

En la contracción que reflejaron casi todos los sectores en 2020, año de mayor incidencia de la pandemia por covid-19, los hoteles y restaurantes tuvieron la mayor caída de su actividad económica (–31.8 por ciento), comportamiento que se revirtió en 2021 al crecer 10.5 por ciento. 

Otro sector en recuperación es el de intermediación financiera (banca) y servicios conexos, que pasó de un negativo 1.6 en 2021 a un crecimiento de 4.3 por ciento en las proyecciones para 2022. 

Este comportamiento es reflejado en las mejoras de las utilidades, el aumento de los depósitos y el incremento del saldo de créditos del sistema bancario y financiero. 

Los menos dinámicos

Los datos del informe demuestran una contracción del crecimiento económico en las proyecciones para 2022 en la mayoría de sectores, es decir casi todas las actividades están en expansión a menor velocidad, una tendencia de desacleración que el Gobierno espera se mantenga de acá al 2026.

La mayor contracción ocurrió en el sector construcción, luego de crecer 33.4 por ciento en 2021 cayó a 3 por ciento. 

Le sigue el sector de explotación de minas y canteras, que creció 37.9 por ciento en 2021 y ahora muestra un crecimiento desacelerado para 2022 del 8.5 por ciento. 

Cabe señalar que la industria minera enfrentó un revés a finales de octubre de 2022, tras el anuncio de restricciones anunciadas por el gobierno del estadounidense Joe Biden, semanas después una de las principales empresas del sector instaladas en Nicaragua, la canadiense Condor Gold, anunció la puesta en venta de su principal activo en el país.   

El comercio también ve una caída en su crecimiento respecto a 2021, al pasar de 16.2 a 5.2 por ciento, a pesar de las declaraciones triunfalistas del presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, quien indicó a inicios de esta semana en un medio de propaganda del régimen. 

“De hecho, en nuestras recientes actividades festivas, se siente el dinamismo que tuvo el comercio, la actividad navideña, la actividad de fin de año, de hecho, empujaron mucho el comercio y eso es porque hay empleo. Si no hubiera empleo, todo eso no se produce, igual en las actividades de ventas de las personas emprendedoras, pues también hubo una reactivación”, señaló. 

“Es decir, el PIB y el crecimiento de todo el resto de indicadores es precisamente para generar empleo y para que el empleo genere más bienestar”, agregó. 

Otros sectores que se contraen en las proyecciones de crecimiento son industrias manufactureras, impuestos, pecuario, pesca y acuicultura, transporte y comunicaciones, agricultura, administración pública y defensa, electricidad, enseñanza, salud, silvicultura y extracción de madera y el sector agua. 

Los sectores enseñanza y administración pública y defensa muestran los mayores índices de decrecimiento con datos en negativo. 

No obstante, el documento de Hacienda señala que “el desempeño económico sigue siendo impulsado por condiciones internas y externas relativamente favorables, en particular por la disminución de las afectaciones de la emergencia sanitaria (avances en la vacunación global e inerna), por la mayor demanda externa (que ha aumentado las exportaciones) y por otros flujos externos que continúan dinámicos”. 

Tendencia de todo el año 

El economista Enrique Sáenz, las cifras oficiales, indican que el porcentaje de crecimiento económico del primer trimestre del 2022 fue menor que el cuarto trimestre de diciembre 2021, en el segundo trimestre 2022 menor que en el primer trimestre y en el tercer trimestre, el crecimiento fue menor que en el segundo trimestre.   

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“Es decir, se registra una tendencia clara al decrecimiento desde hace más de un año, una tendencia que se prolongará en el 2023. Y esto no tiene que ver con los factores externos porque las remesas, los ingresos por exportaciones y las inversiones extranjeras, que según las cifras oficiales se elevaron. Así que, salvo el petróleo, cuyo precio ya declinó, esa tendencia no es imputable a la invasión militar a Ucrania”, apuntó. 

Sáenz puso en relevancia el impacto social del comportamiento de la economía. “A fin de cuentas la gente no come estadísticas. Y solo el costo de la comida se elevó de noviembre 2021 a noviembre 2022 en 21por ciento. Esto es, menos frijoles, tortillas, queso…en las mesas de las familias nicaragüenses”. 

“Si esto es así en el 2022 y las previsiones del mismo gobierno son a que sus registros serán menores en el 2023, el sufrimiento de las familias nicaragüenses será todavía mayor, lo cual, es el indicador determinante de una economía. No son las reservas internacionales, no es el déficit fiscal, no son las utilidades de los banqueros. Es la comida en las mesas de las familias”, aseveró. 

El economista Néstor Avendaño en la reciente actualización de su blog indicó que el “efecto base” alto del PIB real observado en 2021 implica que la tasa de crecimiento económico interanual comenzó a desacelerar en 2022, en un escenario que se caracteriza por una alta y acelerada tasa de inflación, un encarecimiento de los préstamos resultante de las crecientes tasas de interés en los bancos centrales mundiales, una creciente migración de nicaragüenses que reduce el tamaño de la población económicamente activa del país, la tasa de crecimiento del PIB potencial de Nicaragua que es de 3.2 por ciento, y una alta tasa de inactividad económica. 

Reflejo del “agotamiento” 

Un economista, especialista en finanzas públicas, explicó bajo condición de anonimato que a nivel macroeconómico esta situación “se explica desde el punto de vista productivo, precisamente con ese comportamiento diferenciado, donde los que más crecieron en su momento, como el sector minero, o el de la construcción, ahora nos muestren un agotamiento en su capacidad para sostener tasas de crecimiento igual de dinámicas”. 

“Recordemos que 2021 se caracterizó por el efecto rebote y el crecimiento fue de 10 por ciento. En el 2022 ese crecimiento baja y se desacelera nuevamente aún más en el 2023”, agregó.  

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Dijo que hay que recordar también que el sector de la construcción, el comercio, el turismo y actividades relacionadas como hoteles y restaurantes, junto con el sector financiero, fueron de los sectores más golpeados por la crisis política de 2018 y la pandemia por covid-19. “Entonces ahora el ritmo de estas y todas las otras actividades tienden a estabilizarse hacia circunstancias más normales en términos relativos”.  

Valoró que estas proyecciones podrían ser optimistas si se comparan con las del Fondo Monetario Internacional (FMI) y aún más con las del Banco Mundial que ven tasas más bajas de crecimiento que las que proyecta el gobierno.  

En 2023 más contracción 

Este lunes el Banco Mundial reafirmó que la economía de Nicaragua crecerá este año a la mitad de lo que se expandió el año pasado, lo que estará en línea con la situación de la economía mundial, para la que se pronostica un bajón significativo en su dinamismo, debido a la alta inflación, el aumento de las tasas de interés y la invasión rusa a Ucrania. 

El economista dijo que el organismo se sustenta sobre una apreciación de las tendencias de la economía mundial “donde entre más actualizada esté la proyección, más moderadas están las expectativas sobre crecimiento en la medida que no se logra controlar la inflación mundial”.  

Auguró que las tasas de interés continuarán subiendo este año y eso afecta las perspectivas de inversión y de crecimiento. 

Según las proyecciones del régimen, en 2023 el PIB crecerá 3 por ciento, mientras que el Banco Mundial proyecta 2 por ciento, para 2024 la incrementa a 2.5 por ciento, mientras que las previsiones del ministerio de Hacienda apuntan al 3.8 por ciento. 

En el actual período de Ortega (2022-2026), el tercero que se ha asignado de manera consecutiva en la silla presidencial, las proyecciones del crecimiento del PIB no superan el 4.2 por ciento, según el documento oficial. 

El economista Enrique Sáenz comentó que en 2022, los ingresos por exportaciones crecieron, pero no a causa de mayor volumen sino que por el comportamiento de los precios internacionales, el consumo creció, pero a causa de las remesas, y no porque subieran los salarios. “De hecho, el principal indicador del fracaso económico y social de la dictadura es el repunte de las remesas y la hemorragia de los migrantes”, señaló.

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