Libertad de expresión en Nicaragua es igual de “sombría” que en Afganistán o Bielorrusia

Un informe de Freedom House reveló que Nicaragua fue el país que más retrocedió en el continente en materia de libertades

Libertad de expresión en Nicaragua es igual de “sombría” que en Afganistán o Bielorrusia

Nicaragua, bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, es el país del continente americano que más retrocedió en materia de libertad de expresión, reveló un informe de Freedom House en 2023. El país centroamericano, que atraviesa la agudización de la crisis sociopolítica y de derechos humanos, obtuvo una calificación de 19 sobre 100.

Con cuatro puntos menos respecto al año pasado, Nicaragua mantiene la categoría de “no libre”, que comparte con los regímenes de Cuba (12/100) y Venezuela (15/100). En los últimos 10 años, Nicaragua con 32 puntos menos en total es una de las naciones que más puntos ha perdido.

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Amy Slipowitz, coautora del informe, dijo que América Latina es una línea de frente clave que “durante años fue una región estable con niveles relativamente altos de libertad, siendo Cuba un caso aislado, hasta que la consolidación autoritaria se afianzó en Venezuela y luego en Nicaragua“.

Lo que se observa en el mapa resaltado en morado son los países que aún tienen la categoría NOT FREE (no libre, en español). CAPTURA PANTALLA DEL INFORME.

Freedom House califica el acceso de las personas a los derechos políticos y las libertades civiles en 210 países y territorios.

“En Nicaragua, años de represión cada vez mayor contra la oposición al régimen del presidente Daniel Ortega culminaron en juicios ficticios de decenas de personas, acusadas de delitos que van desde traición hasta difundir noticias falsas y socavar la integridad nacional, basados ​​casi exclusivamente en pruebas de que hicieron comentarios críticos sobre el gobierno“, resalta Freedom House, en alusión a los procesos judiciales que enfrentaron más de 50 opositores que mantenía encarcelados en el nuevo Chipote.

Mencionan el caso particular del primer obispo nicaragüense encarcelado y condenado por el régimen, una acción sin precedente: “Fue arrestado junto con varios otros clérigos y feligreses. Álvarez fue acusado de cometer conspiración para socavar el país y difusión de noticias falsas en diciembre”.

Actualmente el religioso permanece encarcelado en la cárcel La Modelo después de haberse negado a abandonar el país. La dictadura Ortega-Murillo lo condenó a 26 años y cuatro meses de prisión.

Monseñor Rolando Álvarez en una sala del Complejo Judicial de Managua. Tomada del 19 Digital.

El organismo internacional considera que las acciones represivas que ejecuta el régimen orteguista “claramente desalientan a otros a hablar“. En esa misma línea, como resultado grave del estudio, Freedom House refiere que “la libertad global disminuyó por decimoséptimo año consecutivo“.  

Y remarca que las condiciones que se viven en Nicaragua son “al menos igual de sombrías en Afganistán, Bielorrusia, el este de Donbass ocupado por Rusia y Eritrea, donde las autoridades han desplegado redes de informantes y revisado los teléfonos de las personas para suprimir el intercambio de opiniones disidentes”.

Nicaragua y El Salvador en retroceso en Centroamérica

El grupo estadounidense de investigación sobre la democracia global degradó en Centroamérica las posiciones de Nicaragua y El Salvador.

En cuanto a los derechos políticos y libertades civiles, Nicaragua obtuvo calificaciones de 5 y 14 respectivamente.

Sin embargo, El Salvador, gobernado por Nayib Bukele, con una calificación de 56 sobre 100, es el que más preocupa con una caída de tres puntos y entrada a la categoría de “parcialmente libre”.

Los puntos que han perdido los países en cuanto a la libertad de expresión. CAPTURA DE PANTALLA

“En El Salvador, la mayoría parlamentaria ganada por los aliados del presidente Nayib Bukele en las elecciones de 2021 siguió ayudándolo a socavar los controles democráticos”, señala Freedom House.

A su vez, enumera que en marzo de 2022, la Asamblea Legislativa aprobó su solicitud de un Estado de excepción destinado a abordar la violencia de las pandillas, lo que ha llevado a la detención indefinida de decenas de miles de personas, sin tener en cuenta sus derechos al debido proceso. 

“Bajo el estado de excepción, las autoridades también han suspendido los mecanismos anticorrupción que arrojaría luz sobre los gastos y contratos del Gobierno. En septiembre, Bukele anunció que competiría por un segundo mandato, un año después de que la Corte Constitucional, recién repleta de sus designados después de una purga total, revocara la prohibición de mandatos presidenciales consecutivos“, concluye.